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Dieta Parlamentaria: Boric y Jackson valoran disminución, pero apuntan a seguir debate sobre privilegios en la futura Convención Constitucional

Ante la información divulgada este mediodía por el Consejo de Alta Dirección Pública (CADP), los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson –autores del proyecto que planteaba una rebaja a la dieta parlamentaria en 50% y establecía un límite ético de 20 sueldos mínimos– destacaron que la rebaja sólo se debió a la presión pública y reconocen que esperaban que la disminución fuera más alta.

Tras conocer la decisión del Consejo de Alta Dirección Pública, los diputados Gabriel Boric (CS) y Giorgio Jackson (RD) valoraron la reducción propuesta aunque no se cumpliera la rebaja a la mitad que proponían y apuntan a que éste y otros temas sobre privilegios en política se seguirán discutiendo en el futuro órgano constituyente.

En abril de 2014 los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric presentaron un proyecto de ley para rebajar la dieta parlamentaria en 50%. En aquel entonces la dieta correspondía a 40 veces el sueldo mínimo y los parlamentarios buscaban que esta no fuera más de 20 veces esa cifra. Durante ese periodo los parlamentarios frenteamplistas lograron congelar el aumento sostenido que tenían las dietas mediante el reajuste del sector público.

Tras seis años en el Congreso en el que se dilató su tramitación, las movilizaciones que ocurrieron en Chile desde octubre de 2019 volvieron a poner el tema en la palestra y finalmente los parlamentarios aprobaron en mayo de este año, sin una rebaja inmediata y traspasando la responsabilidad de sugerir una rebaja al CADP.

El Consejo de Alta Dirección Pública fue mandatado para definir el monto y, tras un mes de trabajo, definió rebajar en 25% las dietas de parlamentarios y ministros. En su comunicado plantean que la remuneración de parlamentarios y ministros pasa de $9.349.853 a $7.012.390, similar al valor nominal que ministros y parlamentarios recibían en el año 2010.

Respecto a la comparación internacional, las dietas brutas de los parlamentarios chilenos pasaron de ocupar el actual segundo lugar de la OCDE, con US$13.638 mensuales –tras Estados Unidos–, al séptimo lugar con US$10.229, por debajo de Israel. Según paridad de poder adquisitivo, pasó del primer lugar al tercero, con US$ PPA 17.516.

El diputado Jackson señaló que “cuando entramos al Congreso el sueldo de parlamentarios era 40 veces mayor al regulado por el sueldo mínimo. Quisimos dar una señal necesaria, rebajando el 50% de la dieta parlamentaria, pero nos dijeron populistas y no hubo voluntad política de los sectores tradicionales para hacerlo. Sin embargo, hoy tras la resolución del CADP queda demostrado que sí se podía bajar de 40 veces a cerca de 20 veces la diferencia con el sueldo mínimo, un avance, pero aún insuficiente si consideramos que este monto nos sigue ubicando entre los sueldos parlamentarios más altos de la OCDE. Es necesario que se defina con sentido de realidad, siendo conscientes de la crisis por la que atraviesa el país y el mundo por la pandemia COVID-19, y buscando disminuir la brecha de la desigualdad más categóricamente. A pesar de que los esfuerzos podrían haber sido mayores desde el Congreso si se hubiera apoyado una rebaja inmediata del 50% antes de que el CADP tomara la decisión, seguiremos insistiendo y lo impulsaremos en el futuro órgano constituyente, convencidos de que es una señal fundamental a dar hacia la ciudadanía”.

Sobre la decisión del CADP, el diputado Gabriel Boric plantea: “Si lo miramos en perspectiva, es sin lugar a dudas un avance, no es lo que nos hubiese gustado, nosotros esperábamos un 50% de reducción para ajustarse a los estándares internacionales, más aún a la situación que vive hoy el país. Ahora viene un proceso constituyente, tendremos la oportunidad de tener la discusión más lata en espacios como éste y espero que quienes estamos en política entendamos que no se puede seguir hablando de desigualdad con tanta soltura cuando los sueldos que recibimos son un ejemplo claro de la mantención y profundización de la desigualdad. Seguiremos peleando porque en Chile haya una retribución justa al valor del trabajo, y eso implica avanzar no solamente en el sector público, sino también en el sector privado para que las brechas salariales entre quienes ganan más y quienes ganan menos disminuyan, por lo tanto esto es un avance pero la pelea no ha terminado”.

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