Opinión

Carta de Despedida. Por Jorge González, académico UAI Viña del Mar

Estimados directivos, profesores, colegas y amigos,
 
Hoy es mi último día en la comunidad UAI, después de casi 48 años desde que entré como alumno a la Escuela de Negocios de Valparaíso, en marzo de 1973.
 
Si bien durante este casi medio siglo, por razones académicas (estudios de posgrado), profesionales (ODEPLAN, Banco Mundial, Instituto Libertad e Instituto Republicano Internacional) y familiares, estuve fuera muchos años, siempre me sentí en “comisión de servicio” y el haber podido volver el año 2010 a ocupar la que fue mi primera oficina en 1979, cuando comencé como profesor en la legendaria Casa Amarilla de la Escuela de Negocios en el campus de Recreo (Viña del Mar), es de los buenos recuerdos que me llevo.
 
Como estos últimos meses fueron muy distintos a como siempre creí y esperé que fuesen, debo reconocer que me afectó mucho que personas que conocí por décadas, actuaran de formas que jamás me imaginé. Sin embargo, por dolorosa que haya sido esa experiencia, quiero compartir con ustedes que las innumerables muestras de cariño que recibí de exalumnos han sido reconfortantes.
 
También debo reconocer que fue impactante constatar que, durante estos meses me encontré con una realidad que jamás me habría imaginado y que me costó aceptar que pudiese ser así. Me refiero a que los únicos que me contactaron con preocupación por mi situación y salud durante estos meses aciagos, fueron colegas con quienes nunca tuve mayor cercanía, por ser de otras edades, especialidades y Campus, pero que me impresionaron con su calidad humana. Pero lo más impactante fue constatar que pudiese haber tanto miedo entre académicos de nuestra universidad.
 
Al principio argumenté con escepticismo, pero lamentablemente tuve que rendirme a la evidencia y me involucré en los esfuerzos para terminar con las causas de ello, aun arriesgando aparecer como desleal e ingrato con la institución que me permitió los estudios y logros que tuve en mi vida profesional y asumí la vocería del Sindicato UAI y les adjunto el Comunicado 2 y último de mi vocería.
 
Agradezco en forma muy especial a mis compañeros y exalumnos de la Escuela de Negocios de Valparaíso y de la Escuela de Gobierno Pedro Ibáñez Ojeda, con quien trabajé los últimos 14 años. Espero que nos mantengamos en contacto, pero como en la carta de despido me comunicaron que suspenderían mi correo en las próximas horas, les envío mi correo personal, jorge.david.gonzalez@gmail.com.
 
Deseándoles lo mejor para el futuro, se despide afectuosamente,
 
Jorge González A.
 
Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. Voltaire