Sindemia y diagnósticos tardíos: la nueva crisis tras la pandemia. Por el doctor Mauricio Gaete, director médico de Clínica Los Carrera

Próximos a cumplir un año desde el arribo de la crisis sanitaria al país, y pese a vivir un nuevo escenario de vacunación global, estamos lejos de dar por superada la pandemia. Si bien, el foco de la contingencia ha sido mantener la capacidad clínica, el funcionamiento de los recintos de salud y controlar los contagios, vemos con preocupación la sostenida baja en las atenciones, controles, y por ende, en los diagnósticos tempranos de patologías no relacionadas con la pandemia, que se instalan sobre problemas y desigualdades previas que generan impacto en la salud de las personas. Esta es la sindemia que, de no remediarse, podría generar una nueva crisis que derive en un empeoramiento de escenarios médicos, en perjuicio de la salud de las personas.

Sin duda, la razón de este nuevo contexto es el temor a contraer Covid-19, que ha ocasionado que personas posterguen sus visitas médicas o no revisen sus patologías, lo que es aún más preocupante en casos de pacientes con enfermedades crónicas, tales como diabetes e hipertensión, y en aquellos que requieren de tratamientos oncológicos. En marzo de 2020, ya presenciamos una disminución de un 51% de la atención en urgencias no relacionadas con coronavirus. Lo que también se observó en las consultas por enfermedades no relacionadas con el virus. 

Desde el inicio de la pandemia, diversas áreas de la medicina han presentado una complejización de diagnósticos, en casos que podrían haber sido controlados con una visita previa. Algunos de ellos son los dolores abdominales que concluyen en peritonitis, enfermedades cardíacas, trombosis mal cuidadas, o dolores de cabeza que resultan en complicaciones neurológicas y que pueden generar secuelas.

En tanto, enfermedades como el cáncer también se han visto afectadas, recrudeciendo cuadros clínicos, que requieren de diagnósticos y tratamientos tempranos. ¡Estos pacientes no pueden esperar! Tal ha sido el impacto de esta decisión ciudadana de “no atenderse”, a causa de la percepción de un sistema de salud sobrecargado, que un estudio británico publicado en The Lancet ya advirtió, en julio del 2020, que la detección del cáncer se suspendió virtualmente a fines de marzo pasado, aumentando el riesgo de muerte de estos pacientes.

Por otra parte, en Chile, la Asociación de Clínicas de Chile reveló una baja en la detección de diagnósticos de cáncer frecuentes, tales como el mamario (-33%), pulmón (-44%), gástrico (-33%), tiroides, (-59%), próstata (-72%) y colon (-50%). Mientras que entre los menos habituales el sistema nervioso central (-80%), del cuello del útero (-70%), linfoma (-66,7%), leucemia (-50%) y melanoma (-44%). Sumado a ello, las mamografías descendieron un 69%, los papanicolau en 65%, el antígeno prostático un 56% y el diagnóstico por imágenes en 54%.

Si bien, la pandemia exige aumentar los protocolos de contención de contagios, la prevención y detección temprana también es un compromiso sanitario. Mientras más temprano actuemos, más capacitados estaremos para salvar vidas. 

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