El XLIII Concurso Arte Joven de la UV se quedó en Valparaíso

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Obra “La llegada del hambre a la luna”, de Gabriel Holzapfel, obtuvo el Premio de Honor Universidad de Valparaíso y tres millones de pesos.

 

“La llegada del hambre a la luna”, de Gabriel Holzapfel, es la obra ganadora del XLIII Concurso Arte Joven, obteniendo el Premio de Honor Universidad de Valparaíso y un total de tres millones de pesos. En tanto, la obra “Piel, transmutación, calma”, de Valentina Morales, ganó el Premio de Honor «Litoral», por un total de 2,5 millones de pesos, siendo ambos premios de adquisición.

Gabriel Holzapfel se manifestó “muy contento, en especial considerando que es una obra a la cual le tengo mucho cariño, porque habla de la pobreza de manera simple y sencilla, pero con un profundo mensaje poético y político en estos tiempos complejos. Llevo catorce años viviendo en Valparaíso, en la mayoría de ellos he participado en este concurso y es gratificante haber ganado este premio, sobre todo porque estoy en el límite de la edad y ya no soy un artista tan joven. Es un tremendo reconocimiento de la UV, que representa a toda una ciudad y una Región”, agregó.

Sobre su material de inspiración, el artista señala que se basó en el grupo de música del underground porteño Hambres Trabajando. “Me gusta mucho sacar material de las noticias. En 2019 se conmemoraron cincuenta años de la llegada del hombre a la luna y después de tanto tiempo, después de tantos avances tecnológicos, aún hay gente que se muere de hambre, por eso el mensaje es exportar el hambre fuera del planeta, todo eso con una mirada tragicómica, con tostadores y hallullas deshidratas que se acercan más al carbón que al alimento y con todo eso representar el ciclo lunar. Mi esencia de artista visual se basa en un concepto político y poético, rehuyendo a los artistas o a la academia, para hablarle de forma directa a la gente, en el día a día”, comenta.

En tanto Valentina Morales, aseguró que “es emocionante, porque es mi primer premio, con una obra que involucra a muchas personas conocidas y desconocidas que ayudaron en una experiencia colaborativa. La obra surgió de una investigación que produjo un diccionario, con una reinterpretación textil, ya que comencé a trabajar con reversos de bordados, donde aparecía otro alfabeto, palabras nuevas y una traducción a un nuevo saber. A partir de ahí comenzamos a hacer tatuajes con estos reversos, sin que las personas supieran el significado hasta ver el tatuaje en su piel. Más que disciplinas, formas de arte que pueden interpretarse o una mirada multidisciplinaria y trasgresora, la obra se basa en un gesto de confianza. Bordado y tatuaje usan agujas para marcar piel y tela, y eso es un acto de fe”, asegura.

Parte de la historia

 

Este año el concurso recibió un total de 200 trabajos de 146 participantes, con una selección final para la exhibición del concurso de 32 obras, con piezas que provienen de Temuco, Valdivia y distintas comunas de las regiones Metropolitana y Valparaíso. El certamen, el más antiguo en Chile para artistas de hasta 35 años de edad y que se desarrolla ininterrumpidamente desde 1979, tiene una sola convocatoria abierta, sin técnica específica, y solo con formatos máximos y mínimos.

Rafael Torres, director del concurso, señaló estar “muy complacido de la convocatoria y su resultado, porque refleja lo que está pasando en el arte actual, con distintas manifestaciones artísticas representadas de buena factura, de calidad y, lo más importante, con propuestas. Solo me queda agradecer al jurado, que trabajó de forma muy responsable, y especialmente a los artistas por seguir confiando en este evento que es parte de la historia contemporánea de nuestro país”.

Uno de los jurados fue Carlos Navarrete, artista visual y crítico de arte, quien se mostró “sorprendido por la calidad de las obras y la variedad creativa de cada uno de los concursantes, lo cual está muy bien reflejado en los premios, trabajos radicales desde la pintura, el arte objetual, el grabado o la fotografía contemporánea de una manera muy genuina. Desde los premiados hasta el último seleccionado se aprecia un trabajo ajeno a las modas y tendencias imperantes, lleno de creatividad y provocación”.

Rodrigo Gómez Rovira, fotógrafo, director del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso y también jurado, indicó que “es necesario valorar que esta instancia exista con la calidad de los premios que tiene, lo cual revela el aprecio por lo que significa la expresión artística y la Universidad de Valparaíso pone de manifiesto el rol que tienen los artistas en nuestra sociedad, el cual no es anexo, sino más bien medular”.

Mientras que Paz Castañeda, también jurado, artista visual y profesora en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, destacó que “las dos obras ganadoras coinciden en que son operaciones muy radicales dentro de temas diversos. El primer lugar plantea un juego de humor en equilibrio desde el título, representado por objetos cotidianos para plantear grandes temas, con sentido del humor, lo cual es muy difícil de encontrar en el arte. El segundo busca interacciones entre texto, bordado, fotografía y la intervención en el propio cuerpo. Hubo trabajos que sorprendieron en términos de experimentación material, pero estos dos apostaron más alto”

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