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Iniciativa pionera en Chile: estudiantes de Kinesiología con hipoacusia pueden continuar sus estudios gracias a un fonendo digital inclusivo

Iniciativa pionera en Chile: estudiantes de Kinesiología con hipoacusia pueden continuar sus estudios gracias a un fonendo digital inclusivo

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El innovador dispositivo adquirido por la Universidad de Valparaíso permite escuchar los sonidos pulmonares y cardíacos.

Tres estudiantes de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso que padecen hipoacusia iniciaron esta semana su formación para adquirir las competencias y habilidades necesarias para realizar auscultaciones, establecer diagnósticos precisos y aplicar tratamientos de kinesiterapia respiratoria a futuros pacientes gracias a la utilización de un fonendo o estetoscopio digital inclusivo que les permite escuchar, aislar e identificar los sonidos pulmonares y cardíacos en tiempo real y, al mismo tiempo, visibilizar las ondas que estos generan a través de dispositivos audiovisuales  inteligentes.

Este moderno instrumento diseñado especialmente para profesionales sanitarios con distintos grados de pérdida auditiva fue adquirido por ese plantel académico como parte de un innovador proceso de adaptación curricular destinado a facilitar el aprendizaje en general y promover la integración de alumnos con requerimientos de escucha diferentes, el cual cuenta con la participación y colaboración de especialistas de la Escuela de Fonoaudiología y del Centro de Atención Fonoaudiológica de la UV.

La iniciativa representa todo un hito a nivel nacional, ya que la carrera de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso es la primera en Chile en incorporar esta novedosa tecnología, que apunta a diversificar la entrega de contenidos, ampliar las opciones para que los estudiantes con hipoacusia puedan efectivamente adquirir las competencias propias de la atención y el tratamiento guiado por auscultación pulmonar y eliminar una barrera de acceso que, hasta ahora, debido a su condición, los obligaba a renunciar a su vocación al verse imposibilitados de continuar con sus estudios.

“Con esto, nuestra carrera se sitúa una vez más a la vanguardia de la formación disciplinar, ya que a partir de ahora las y los alumnos con requerimientos auditivos específicos que se matriculen en ella podrán aprender, realizar sus prácticas clínicas, titularse y ejercer la profesión en igualdad de condiciones”, precisó la docente y coordinadora de la Red Cardiorrespiratoria de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso, María Ignacia Grossi.

 

Características del equipo

Este estetoscopio digital inclusivo -modelo eKuore pro- fue desarrollado por el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de la ciudad de Valencia, España, y es el primero cuyo diseño y fabricación se enfoca en la formación y el ejercicio profesionales en el ámbito sanitario de personas que presentan distintos grados de pérdida auditiva, como presbiacusia, hipoacusia conductiva e hipoacusia neurosensorial, por lo que puede ser conectado indistintamente a fonos externos, audífonos e implantes cocleares.

El dispositivo mide aproximadamente unos doce centímetros de alto por cinco de ancho y posee tres campanas de acero inoxidable de alta calidad, intercambiables para uso neonatal, pediátrico y de adultos.

En lo técnico, permite la conexión remota e inalámbrica, en forma simultánea y en tiempo real, de cinco estudiantes y un profesor guía, a los que -a través de sus respectivos audífonos- transmite en vivo y con un gran rango de amplitud los sonidos pulmonares y cardiacos que capta. Para ello dispone de tres modos de filtro para escuchar, identificar y aislar esos registros y de aplicaciones que hacen posible grabarlos, almacenarlos y compartirlos in situ o a distancia. Además, al ser conectado a dispositivos inteligentes (celulares y tablets, entre otros) es capaz de mostrar en pantalla el fonograma o representación física de las ondas representativas de los sonidos cardiorrespiratorios del paciente.

“Esto último es de gran ayuda para personas con hipoacusia, porque les permite diferenciar los sonidos en base al tipo de representación gráfica que generan sus ondas. En definitiva, este fonendo favorece la generación de diagnósticos en forma precisa y rápida, y de paso mejora el proceso de aprendizaje al permitir auscultaciones interactivas. Asimismo, por sus características, transforma de manera sustancial la práctica clínica y contribuye a establecer entornos más seguros, ya que es capaz de transmitir en forma inalámbrica  los sonidos que capta a una distancia de ocho metros, ayudando así a reducir el contagio en el caso de que la auscultación deba realizarse a una personas con COVID-19 u otra patología infecciosa de alto riesgo”, precisó la coordinadora de la Red Cardiorrespiratoria de la Escuela de Kinesiología de la UV.

Además de aprender a utilizarlo, los estudiantes que hagan uso de él deberán iniciar un entrenamiento auditivo para saber interpretar a qué corresponde cada sonido específico que logren escuchar.

“Una cosa es tener acceso al sonido y otra muy distinta es poder determinar o saber discriminar con exactitud a qué patología o condición específica corresponde determinado ruido pulmonar o cardíaco. Cómo suena, por ejemplo, una neumonía  o cómo diferenciar una obstrucción producida por un reflujo en una infección por virus sincicial, situación que en las personas con hipoacusia resulta muy compleja. En esta labor contamos con la colaboración de nuestras colegas y especialistas de la Escuela de Fonoaudiología y del CAFUV, como parte de una gran y necesaria alianza interprofesional e interdisciplinaria”, acota María Ignacia Grossi.

 

Cambio de vida 

Camila Magna, estudiante de segundo año, y sus compañeras de tercer año Maite Campillay y Camila Rebolledo fueron quienes primero se beneficiaron con la incorporación de este estetoscopio digital inclusivo al plan de estudios de la carrera durante una clase práctica en la que la profesora Grossi, junto al docente del área Carlos Vargas,  les dio a conocer el equipo y las familiarizó con sus principales características. 

En la ocasión también estuvieron presentes el decano y la secretaria de la Facultad de Medicina, Antonio Orellana y Susana Cáceres, respectivamente; la directora de la Escuela de Kinesiología, Caroline Howard; la directora de la Escuela de Fonoaudiología, Daphne Marfull, y la coordinadora general del Centro de Simulación Clínica, Macarena Ugarte.

Las tres jóvenes, cuyo desempeño las tiene entre los mejores promedios de sus respectivos niveles, valoraron de gran manera la opción de contar con este dispositivo. 

“Definitivamente, este aparato me cambió la vida. Cuando postulé a esta carrera sentí miedo, porque no iba a poder escuchar. Le doy las gracias a todos los que se juegan por personas como yo e hicieron posible este avance”, confesó Camila Rebolledo, con emoción. 

Su parece fue compartido Maite Campillay: “Cuando entré a Kinesiología, poder escuchar era para mí algo complejo. Mucha gente me dijo que no iba a poder avanzar y que era muy seguro que tuviera que abandonar al cursar las asignaturas del área cardiorrespiratoria, al punto que pensé en cambiarme de carrera, porque dudé si lo iba a poder hacer bien. Por fortuna, la escuela hizo posible esta opción, que para mí significó una nueva oportunidad y por eso siento hacia ella y mis profesores que se jugaron por adquirir este fonendo una inmensa gratitud”.

En tanto, Camila Magna afirmó que poder escuchar ruidos respiratorios y del corazón ha sido para ella algo “increíble. Yo antes estudié esta carrera en otra universidad y supe lo que es ser discriminada por mi condición. Por suerte me cambié a la UV. Aquí me he sentido acogida, porque me integraron de inmediato y ahora, con esto, mucho más. Estoy feliz y agradecida”, dijo.