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Conservación del suelo: Tres potentes razones para cuidarlo

Conservación del suelo: Tres potentes razones para cuidarlo

Leonardo Vera, académico de la Universidad Andrés Bello, entrega tres potentes razones para conservar los suelos en zonas urbanas, rurales y bosques. Además, explicar la importancia de la planificación urbana y la relevancia que tiene la práctica de la agricultura ecológica, la que se realiza como medida de soberanía alimentaria en países del Reino Unido.

Hugh Hammond Bennett fue un destacado científico que dedicó su vida a demostrar que el cuidado del suelo influye directamente en su capacidad productiva. En 1963, la comunidad internacional agraria estableció que el 7 de julio se conmemorara la conservación de los suelos. En este contexto, el académico la UNAB, Leonardo Vera entrega tres potentes razones para cuidar las superficies, las que hoy no sólo son parte de nuestra biodiversidad, sino, además, son el soporte del desarrollo humano.

Al ser el sustento para el progreso de la humanidad, Vera, experto de la Facultad de Ciencias de la Vida de la U. Andrés Bello, realiza las siguientes preguntas “¿Dónde se nota que los suelos necesitan conservación dadas las condiciones de hoy?, ¿En las zonas urbanas, rurales-agrícolas o en los bosques?” cuestionamientos que el académico UNAB responde desmenuzando uno a uno cada caso:

En las zonas urbanas, la conservación de los suelos resulta una hazaña según el Informe del Estado del Medio Ambiente (MMA, 2018), reporte que detalla la pérdida de terrenos cultivables por expansión urbana exponencial en las áreas metropolitanas de Santiago, Valparaíso y Concepción, así como la importante desertificación en las zonas extremas y centrales, que alcanza a más del 21% del país, afectando a casi 7 millones de personas.

Ante estos datos, Leonardo Vera comenta que las zonas urbanas “son más críticas, lo estamos viendo y viviendo. Por lo tanto, lo más importante aquí es crear áreas verdes y conectar áreas verdes. Hay que ser ingeniosos, es decir, pensar en nuevos espacios que puedan aportar oxígeno, como los techos de los edificios, los ante jardines, los parques, etc.” No obstante, el académico explica que hay un factor fundamental y, que es la correcta, responsable y oportuna planificación de las ciudades y espacios urbanos.

“La planificación urbana no puede ser un proceso económico que le de la espalda a los suelos y a la naturaleza. Hay que crecer con prudencia y segundo crecer conservando los lugares más vulnerables y prioritarios del territorio. Aquí los directores de obras, arquitectos y la sociedad civil en general, tenemos una gran tarea por delante para que logremos crecer en armonía acorde al lugar donde vivimos y no sobre explotarlo como está pasando hoy”, dice el experto.

El docente de la UNAB, quien además se especializa en Ciencias Agrarias, explica que para la conservación de los suelos en las zonas rurales y /o campo, donde el uso de la tierra es más intenso producto de la agricultura por los diferentes cultivos que se realizan en la zona se requiere un cambio.

“En las zonas rurales se necesita una conservación más activa, por ello, se recomienda realizar una transición de la agricultura convencional hacia la agricultura ecológica o agricultura biodinámica”.

Sobre este punto, Vera explica que la agricultura ecológica, permacultura, orgánica, bio intensiva, saludable entre otras nominaciones, los suelos se ven beneficiados y se restauran por darle un uso apropiado, de acuerdo a la vulnerabilidad que poseen por el trabajo agrario productivo.

Asimismo, destaca que “este tipo de prácticas involucra el manejo de las terrazas y pendientes del terreno, se le aporta a la tierra gran materia orgánica activada biológicamente (compost, guano, bocashi, ensilaje de microrganismos nativos) con lo que se logra devolver la memoria mineral al suelo, ya que se reestablecen los minerales que se han mermado por los años de cultivo”, afirma.

Cabe señalar que, en países como Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, Holanda, India y Reino Unido, entre otros, realizan estas prácticas, las cuales benefician el uso del suelo como práctica sostenible y soberanía alimentaria.

¿Y qué pasa con los bosques? ¿Cómo cuidamos la conservación de ese suelo? Hoy, la preocupación en este ámbito abarca la tala de éstos, lo que afecta la biodiversidad y ecosistema, en consecuencia, su extensión. Por ello, el académico de la UNAB explica que hoy se realizan “corredores biológicos” para conectar los relictos que aporten a su subsistencia.

“Hoy, vemos como quedan zonas con bosques y otras deforestadas y, lo ideal, es conectarlos. Lo mejor para conservar el suelo de ellos es conectarlos y mantenerlos. Se conservan, en primer lugar, sacando la ganadería del bosque, plantando en los claros de bosque, idealmente árboles nativos locales, sólo de esta forma podemos aportar a no extinguir los pulmones verdes que nos están quedando”, sentencia Vera.

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