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Realizan ordenación de Diáconos en Tránsito al Sacerdocio en la Iglesia Catedral de Valparaíso

Realizan ordenación de Diáconos en Tránsito al Sacerdocio en la Iglesia Catedral de Valparaíso

Cuatro seminaristas del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez fueron ordenados Diáconos en tránsito al sacerdocio en la Iglesia Catedral. Misa que fue presidida por Mons. Jorge Patricio Vega Velasco, Obispo de Valparaíso. Los nuevos diáconos en tránsito son: César Flores Cano, Sergio Herrera Martínez, Carlos Suárez Corail y Mateo Umaña Fernández.

Con mucha alegría familiares, amigos, comunidades donde están sirviendo los seminaristas del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez César Flores Cano, Sergio Herrera Martínez, Carlos Suárez Corail y Mateo Umaña Fernández, llegaron para acompañarlos en la Eucaristía en la que fueron ordenados como Diáconos en Tránsito al Sacerdocio.

La Misa fue presidida por Mons. Jorge Patricio Vega Velasco svd., Obispo de Valparaíso. En ella también estuvieron presentes sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, estudiantes de la Escuela Diaconal Felipe Diácono y seminaristas del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez.

Los diáconos son ordenados como signo para la Iglesia y al mundo, de Cristo, que vino a “servir y no ser servido”. En la Homilía Mons. Jorge Patricio, resaltó la profunda alegría con que las comunidades fueron a acompañar a estos jóvenes. “Algunos los conocerán desde muy pequeños, otros de adolescentes y otros en este último momento. Ustedes los han visto crecer en la fe, profundizar su relación con el Señor, están contentos y por eso los están acompañando”.

También reflexionó sobre el origen de los diáconos y cuál es la tarea que tienen para el pueblo de Dios. Destacó lo que dicen las Sagradas Escrituras. “En los Hechos de los Apóstoles se nos habla sobre el origen de los diáconos y que producto de las necesidades de las comunidades eclesiales, los apóstoles se vieron en la necesidad, luego de un discernimiento, de llamar a algunos varones para que ejercieran el ministerio del diaconado. Eligieron a siete varones de buena fama, de profunda oración y que manifestaran la caridad en su vida. A estos siete varones, los apóstoles les impusieron las manos y los ordenaron diáconos”.

Además, se refirió a los servicios que ellos realizan como es la caridad, la preocupación por las personas más sencillas y carenciados tanto de bienes materiales como espirituales. Este ministerio está desde el inicio de la Iglesia, en la Iglesia primitiva. Junto a ello, reflexionó sobre el servicio actual de los diáconos en nuestras comunidades cristianas. “Todos sabemos que estamos viviendo en una sociedad individualista donde pensamos en primer, segundo y tercer lugar en cada uno de nosotros. Frente a este individualismo, la respuesta del diácono es la caridad, acercarse al que va a su lado. Hoy también estamos inmersos por el deseo del poder y aplastar a los otros; el diácono tiene una responsabilidad en su vida y es servir, buscando que a cada ser humano pueda ayudarle a que se sienta y reconozca como hijo de Dios”.

Luego dirigió unas palabras a César, Mateo, Sergio y Carlos. “Ustedes deberán ser fuentes de la caridad, evangelizadores en medio del pueblo donde sean enviados, deberán trabajar en el servicio para todos, sin importar su condición social, su sexo o su raza. Son enviados a mostrar el amor de Dios en medio de la humanidad dentro de la Diócesis de Valparaíso. Junto a ello, ustedes tendrán la misión de ir a las periferias que se encuentran en nuestra sociedad, periferias existenciales y periferias sociales. Este nuevo servicio no es fácil, pero Dios les prometió que nunca los abandonaría. Los invito a poner la confianza en Dios, dejarse guiar por el Espíritu Santo. Les invito sobre todo a nunca dejar de leer las Sagradas Escrituras. El Señor siempre les estará dirigiendo un mensaje; que las Sagradas Escrituras sean el libro de cabecera de cada uno de ustedes”.

Al final de la Eucaristía, en nombre de los nuevos diáconos, habló César Flores, quien agradeció a todos los presentes, a sus familias, comunidades donde han servido y en las que ahora están, a Mons. Vega y a los obispos que los antecedieron, al Pontificio Seminario Mayor San Rafael. “Ante todo, queremos dar gracias al Señor, el Buen Pastor por esta invitación que nos hizo hace ya unos años, a estar con él y para enviarnos. El que quiera ser primero que se haga servidor de todos, nos dice el Señor. Hoy queremos encomendar este ministerio de servicio a la Purísima de Lo Vásquez, testigo fiel de nuestras alegrías y tristezas. Nos encomendamos a sus oraciones, para que nos ayuden a ejercer este ministerio diaconal para que éste sea nuestro único propósito, ser servidor de todos”.