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Los factores a considerar a la hora de cambiar el método anticonceptivo

Los factores a considerar a la hora de cambiar el método anticonceptivo

En la actualidad existen diversos métodos para prevenir el embarazo. Sin embargo, al momento de cambiar entre un método y otro, hay aspectos a evaluar que deben ser supervisados por un especialista.

El uso correcto de un anticonceptivo hormonal involucra una serie de factores que inciden en el bienestar de las mujeres. En ese sentido, a la hora de pasar de un método a otro, es necesario un acompañamiento médico para evaluar la respuesta del cuerpo y evitar malestares físicos o cambios en el estado de ánimo.

Tal como señalan las Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad del Ministerio de Salud (Minsal) en el Programa Nacional Salud de la Mujer, “para respetar el principio de no maleficencia, el personal de salud debe estar capacitado para entregar los métodos anticonceptivos más adecuados a la condición de salud de las personas y para manejar en forma oportuna los efectos adversos que puedan presentarse”[1].

Para la presidenta de la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica (SOCHEG) y gineco obstetra de la Clínica Alemana, Paula Vanhauwaert, “lo más importante es que si una paciente está con un anticonceptivo que le hace bien y le permite estar cómoda, no hay que cambiarlo por ningún motivo. Si es que se decide a modificar el método, siempre debe ser supervisado por un médico tratante, ya que obviamente es necesario identificar qué le molesta de su anticonceptivo”.

Actualmente existe una amplia variedad de métodos anticonceptivos, de uso diario y recordatorio como las pastillas, pero también hay otras opciones como el anillo vaginal, parches, dispositivo intrauterino y otros más[2]. Entre las ventajas más conocidas en el uso de anticonceptivos hormonales y, por ende, los factores a considerar para la utilización de cada método, se encuentran la mejora en el estado de ánimo y la piel, disminución de la retención de líquido, la reducción del periodo de sangrado y disminución de dolores asociados a la menstruación, que ayudan a un mejor confort de la mujer[3].

Sin embargo, y tal como asegura Vanhauwaert, “no hay que creer que todos los anticonceptivos son iguales”. En este sentido, la especialista indica que cada caso debe ser evaluado de forma individual, dependiendo de las características de cada paciente, antecedentes médicos y también considerando lo que espera cada una respecto del método.

Según los especialistas, al momento de indicar un anticonceptivo hormonal, en los primeros tres meses se pueden manifestar sangrados o molestias mamarias, pero en general, luego de ese periodo las molestias no persisten. Por esta razón, y para darle la continuidad necesaria al tratamiento, es recomendable realizar los controles pertinentes según indique el médico tratante.

“El seguimiento es necesario para la continuidad en el uso de un método de anticoncepción durante todo el período en que la persona considere apropiado, respetando su decisión de cambiarlo en un control programado o en una consulta solicitada. La atención debe incluir el interés y capacidad de las y los proveedores para promover y facilitar las consultas de seguimiento”, señala el documento de las Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad del Minsal.