La Reserva Federal (FED) resolverá este miércoles 17 de septiembre su política monetaria, en una reunión seguida de cerca por Wall Street y los bancos centrales del mundo. Más allá del movimiento puntual, expertos afirman que el foco estará en el mensaje y en las proyecciones que trazará para los próximos meses.
Los futuros de la Fed asignan una probabilidad ampliamente mayoritaria a un recorte de 25 puntos base (pb), con opciones menores de un ajuste de 50 pb. El encuentro incluye la publicación de nuevas proyecciones.
En la antesala de la reunión, los datos muestran señales mixtas. La inflación anual subió a 2,9% en agosto, el desempleo avanzó a 4,3%, y el modelo GDPNow de la Fed de Atlanta estima un crecimiento cercano a 3,1% para el tercer trimestre. Este telón de fondo refuerza la idea de que el tono del comunicado puede pesar tanto como el tamaño del movimiento, según informe elaborado por Capitaria.
“Más que el titular de si ‘sube, baja o mantiene’, lo decisivo será la guía: cómo equilibra la Fed inflación y empleo, y qué ritmo sugiere para los próximos trimestres”, señala Ricardo Bustamante, subgerente de Estudios de Capitaria. “Si el mensaje migra hacia una postura algo menos restrictiva, el mercado podría validar una normalización gradual con espacio para pausas”, añade.
De acuerdo con el analista, los distintos escenarios tendrían impactos inmediatos en los mercados financieros. Una mantención sorpresiva presionaría al S&P 500 con caídas, fortalecería al dólar y golpearía al oro. En cambio, un recorte de 25 pb con guía prudente generaría reacciones acotadas, mientras que un recorte con guía más agresiva apoyaría a las bolsas, debilitaría al dólar y daría impulso al oro.
Finalmente, un ajuste de 50 pb sería una señal potente, capaz de disparar alzas en acciones, un retroceso del dólar y un rally del metal precioso. “Los activos reaccionan a la sorpresa respecto de lo que ya está en precio; por eso, el tono del comunicado puede mover tanto como el número”, advierte Bustamante.
Ahora bien, más allá de Wall Street, la decisión se traspasa a la economía real estadounidense. Tasas más bajas significan créditos más baratos, hipotecas más accesibles y un impulso a la inversión y al empleo.
Mientras que tasas más altas encarecen el financiamiento, frenan consumo y vivienda y pueden aumentar el desempleo. “El alivio favorece primero a pymes y hogares más endeudados, mientras que una postura más estricta golpea a los segmentos más dependientes del crédito”, concluye el analista de Capitaria.