La Empresa Portuaria San Antonio informó la finalización exitosa de las obras de conservación y reforzamiento del histórico molo de abrigo, infraestructura construida originalmente en 1912 y esencial para la operación segura y eficiente del principal puerto de Chile.
Las obras consideraron la elevación y modernización del muro parapeto, que ahora alcanza los 11 metros de altura, mediante la instalación de más de 5.100 metros cúbicos de hormigón y 3.400 metros cúbicos de bloques prefabricados, junto con una recarga estructural de 2.300 metros cúbicos de enrocado. Estas intervenciones permitieron robustecer la estructura, extender su vida útil y mejorar su desempeño ante eventos de oleaje extremo.
El proyecto, cuya inversión superó los 10 millones de dólares, se ejecutó desde julio de 2024 sin interrumpir la actividad logística y tuvo como propósito fortalecer la resiliencia del puerto frente a los efectos del cambio climático y ante la posibilidad de que se registren megasismos.
En ese sentido, para el diseño de ingeniería, la estatal consideró de manera integrada las fuerzas generadas por los sismos y las originadas por el oleaje —incluidas marejadas extremas—, entendiendo que ambos fenómenos pueden coincidir o potenciarse. Este enfoque permite que la estructura resista, en un mismo escenario, a aceleraciones sísmicas, presión hidrodinámica e impacto de las olas, asegurando su estabilidad frente a condiciones complejas y garantizando la continuidad operativa del puerto.
El proyecto implicó un trabajo altamente coordinado entre el equipo de Puerto San Antonio, los contratistas y el concesionario San Antonio Terminal Internacional (STI), lo que posibilitó el desarrollo de faenas complejas sin afectar la operación portuaria. Asimismo, la obra generó un impacto positivo en la comunidad local, ya que el 80% de los trabajadores que participaron en la construcción corresponde a habitantes de la provincia de San Antonio.
El gerente general de Puerto San Antonio, Ramón Castañeda, destacó la relevancia estratégica de este hito. “La finalización de estas obras marca un paso clave para el fortalecimiento de una infraestructura esencial para el puerto. Hemos reforzado este histórico molo de abrigo que tiene más de 100 años y que hoy está preparado para enfrentar las condiciones climáticas más exigentes, garantizando la seguridad de las operaciones. Este proyecto representa el compromiso de la empresa portuaria con una ingeniería de resiliencia, orientada a que el puerto tenga continuidad operacional. Y lo más destacable es que las obras concluyeron sin registrar accidentes que afectaran a las personas, un logro especialmente relevante considerando la complejidad de las faenas y el entorno operacional en que se desarrollaron. Además, la obra terminó antes del plazo programado y acorde al presupuesto asignado, lo cual es un indicador clave en ingeniería portuaria de alto estándar”.
Castañeda añadió que estas obras se enmarcan en una visión de largo plazo de la estatal y forman parte del desarrollo de un potente plan de inversiones en proyectos operacionales. “La modernización del molo de abrigo no solo mejora la protección del puerto actual, sino que también es un pilar fundamental que refuerza la importancia del Nuevo Modelo Logístico que estamos impulsando como estrategia integral destinada a asegurar la competitividad del puerto y, en consecuencia, la competitividad del comercio exterior chileno”, recalcó.