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¿Es Chile un país marítimo?, Por Carlos Mondaca, periodista

Cuando se habla de Chile, la imagen es la de una nación alargada, costera, abrazada por el Pacífico. Nuestros libros de historia apuntan a lo mismo: somos marítimos. Sin embargo, ¿realmente Chile es marítimo, o simplemente tiene costa?

La diferencia es más que semántica. Un país marítimo entiende el océano como parte integral de su economía, cultura y futuro. Un país con costa ve el océano como recurso a extraer u obstáculo a superar.
Chile es más lo segundo. Y debería preocuparnos.

Considérense hechos. San Antonio moviliza dos millones de contenedores anuales. Chancay en Perú, operativo hace un año, movilizó 350 mil con proyecciones de aumento. Nuestro «megapuerto» fue anunciado por la presidenta Michelle Bachelet en un lejano 2018. Estamos en 2026. Eso no es ser marítimo; es ser definitivamente lento.

La Armada de Chile ha visto reducido presupuesto en años críticos. Con 6.000 kilómetros de costa y Zona Económica Exclusiva desde Arica a la Antártida, una marina debilitada no es opción para resguardar nuestra Zona Económica Exclusiva y puertos. Ya en 2023, la ONU declaró a San Antonio como un enclave marítimo por el que pasaba droga.

¿Cuántas escuelas en San Antonio enseñan a sus alumnos la importancia del océano? Muy pocas. Enseñamos más geografía europea que la corriente de Humboldt, ¿cómo proteger algo que prácticamente no se conoce?

La pesca artesanal, que conectó durante siglos comunidades con el mar, está en crisis. En nuestras caletas, los pescadores envejecen sin generaciones de recambio, pues los jóvenes no van a seguir la ruta de sus padres. Visitemos cualquier comuna del Litoral de los Poetas, todas de cara al océano, prácticamente todas pobres.

El turismo costero solamente son playas y balnearios. No hemos desarrollado turismo marítimo genuino: cruceros integrados con comunidades, navegación, inmersión en culturas marítimas. San Antonio y Valparaíso reciben cruceros, pero generan todavía un beneficio local limitado. Aranceles impuestos por el Estado de Chile ahuyentan a operadores de naves de pasajeros: perdimos 100 recaladas durante la temporada 2025 – 2026.

Reclamamos derechos sobre extensiones oceánicas. ¿Pero tenemos capacidad para explotarlas, protegerlas y administrarlas? ¿Contamos con tecnología, recursos humanos y marco regulatorio? La respuesta: estamos lejos.

Perú avanza con Chancay. Argentina y Brasil proyectan mayor alcance oceánico. ¿Chile? Aún discute proyectos que deberían estar operativos desde hace años.

No basta con tener costa para ser marítimo. Necesitamos invertir en educación marítima, infraestructura portuaria moderna, seguridad territorial, integración logística, comunidades costeras prósperas, ciencia oceanográfica.
Ser marítimo es entender que el océano no es un lujo, sino componente esencial del futuro nacional.

Chile tiene costa. ¿Es realmente marítimo? Creo que aún nos falta mucho.

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