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Experto derriba temores por la “radiación” en Tomografías: ¿Cuáles son los mitos, certezas y claves de este examen?

La palabra “radiación” suele instalar una sensación de alarma inmediata en la población al momento de tomarse un examen. Sin embargo, en el ámbito médico la realidad es distinta. Así lo explica Bastián Letelier, académico de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, quien llama a derribar temores instalados más por la cultura que por la evidencia.
“Más que preocupación, existe un miedo asociado a la radiación que viene de cómo históricamente se ha mostrado: con desastres como Hiroshima o Chernóbil. Pero eso no representa el uso médico actual”, afirma el tecnólogo médico.
Seguridad
Uno de los puntos centrales es que hoy los exámenes funcionan bajo estrictos estándares internacionales. “Trabajamos bajo el principio ALARA, que significa usar la menor dosis posible. Esto se traduce en exámenes personalizados para cada paciente, ajustando la radiación según sus características”, explica Letelier.
El experto añade que la dosis utilizada es baja frente a otras fuentes cotidianas: “La radiación de una tomografía es mínima si se compara con la radiación natural del sol o la tierra. Además, existen protocolos técnicos estrictos que garantizan la seguridad”.
Mitos que aún persisten
Entre las creencias más comunes, aparecen ideas tan extremas como efectos mutantes, pero también dudas más razonables. “Hay quienes piensan que la radiación se acumula para siempre y necesariamente causará cáncer. La evidencia científica indica lo contrario: el cuerpo humano tiene mecanismos de reparación celular”, aclara el académico de la UNAB.
Otro error frecuente es pensar que todos los equipos ofrecen lo mismo. “Hoy existen tecnologías mucho más avanzadas que permiten obtener imágenes de calidad con hasta un 80% menos de radiación que equipos antiguos. No da lo mismo dónde hacerse el examen”, enfatiza.
El especialista es claro: la tomografía está indicada cuando puede cambiar el curso de una enfermedad. “Es fundamental en diagnósticos de accidentes cerebrovasculares, traumatismos o seguimiento de pacientes oncológicos. En esos casos, el beneficio supera ampliamente cualquier riesgo”, sostiene.
¿Cómo se cuida la dosis en pacientes?
Actualmente, la tecnología ha avanzado hacia sistemas más inteligentes. “Los equipos tienen modulación automática: ‘leen’ el cuerpo del paciente y ajustan la dosis según su tamaño y densidad”, explica Letelier.
En poblaciones más sensibles, como niños o pacientes con estudios repetidos, el cuidado es aún mayor sostiene el profesional: “Aplicamos criterios más estrictos y ajustamos manualmente los parámetros para usar solo la dosis mínima indispensable. Además, se trabaja con niveles de referencia para mantener estándares seguros a nivel local e internacional”, concluye.

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