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¿Ayuno antes de un examen de sangre?: cuándo es necesario y por qué importa

● Aunque por años se instaló la idea de que todos los exámenes requieren ayuno, hoy la evidencia muestra que solo algunos lo necesitan. Especialistas explican cuáles y qué errores pueden alterar los resultados.

Durante décadas, la recomendación de acudir en ayunas a un examen de sangre fue casi automática. Sin embargo, la medicina ha avanzado y hoy se sabe que no todos los análisis lo requieren. El ayuno sigue siendo clave en ciertos casos específicos, pero su uso generalizado ya no es una regla universal. La clave, advierten especialistas, está en entender cuándo sí es necesario y por qué.

Qué exámenes sí requieren ayuno

El ayuno no ha desaparecido, pero su indicación se ha vuelto más precisa. Según explica la Dra. Angélica Rivera, directora área de laboratorio de CLINI Salud, “no todos los exámenes requieren ayuno y, cuando se necesita, puede variar entre 4 y 12 horas”, dependiendo del tipo de medición.

En términos simples, se solicita principalmente en exámenes donde la ingesta reciente de alimentos puede alterar los resultados. Es el caso de la glucosa o del perfil lipídico, que mide colesterol y triglicéridos. También ocurre en estudios de hierro, vitamina B12, GGT o pruebas de intolerancia a la lactosa. “Se requiere principalmente en exámenes de glucosa o donde las grasas pueden alterar la medición”, detalla la doctora Rivera.

Esto se explica porque al comer, el cuerpo libera compuestos en la sangre que pueden “aumentar ciertos analitos o incluso enturbiar el suero”, es decir, la parte líquida que se analiza en laboratorio.

Qué pasa si no se respeta el ayuno

No cumplir con el ayuno —o hacerlo mal— puede afectar los resultados. Pero también hay un error menos conocido: excederse. “El ayuno estándar es de 8 horas, pero un exceso puede provocar alteraciones metabólicas o incluso hipoglicemia”, advierte Rivera.

En el otro extremo, comer antes del examen puede elevar temporalmente algunos parámetros, lo que podría llevar a diagnósticos erróneos o repetir el examen. A esto se suman errores frecuentes como no respetar el tiempo indicado, comer en exceso la noche anterior o no informar medicamentos. El especialista aclara que se puede beber agua antes del examen, y que los medicamentos, idealmente, se tomen después, salvo indicación médica.

Hoy, el foco está en obtener resultados precisos sin restricciones innecesarias. Por eso, la recomendación clave es seguir las indicaciones médicas y reportar siempre los medicamentos. Entender que no todos los exámenes requieren ayuno permite evitar errores y mejorar la calidad del diagnóstico.

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