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Elicura Chihuailaf Nahuelpán recibe Premio Nacional de Literatura 2020

Elicura Chihuailaf Nahuelpán poeta y traductor mapuche nacido en la comunidad de Quechurewe, provincia de Temuco fue nombrado como Premio Nacional de Literatura 2020. El Premio Nacional es el máximo reconocimiento que otorga el Estado de Chile. Consiste en la entrega de un diploma, la entrega de $6.576. 457 (reajustados según el IPC) y una pensión vitalicia mensual de 20 UTM.

El galardón fue otorgado por mayoría simple por un jurado que estuvo compuesto por Consuelo Valdés, ministra de las Culturas; Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile; Diamela Eltit, escritora y última galardonada con el Premio Nacional de Literatura; María Eugenia Góngora, académica, miembro de número y representante de la Academia Chilena de la Lengua; Jaime Espinosa, rector de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y representante del Consejo de Rectores; Adriana Valdés, ensayista y directora de la Academia Chilena de la Lengua; y María Isabel Lara Millapán, poeta mapuche, doctora en Didáctica de la Lengua y Literatura, y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En la ocasión, los participantes destacaron a por su aporte a las letras nacionales y “por su capacidad de instalar la tradición oral de su pueblo en una escritura poderosa que trasciende a la cultura mapuche”.

Según relata el sitio www.Memoriachilena.gob.cl Elicura Chihuailaf Nahuelpán es un poeta y traductor mapuche nacido en la comunidad de Quechurewe, provincia de Temuco. Su trabajo, como el de los poetas Sebastián Queupul, Pedro Alonzo, Leonel Lienlaf, Lorenzo Aillapán, José Santos Lincomán, Anselmo Raguileo, Pedro Aguilera Milla, Eleuterio Cayulao, Florentino Coroso, Segundo Llamín, Armando Mena, Víctor Huisca, Graciela Huinao, Adriana Pinda, Jaime Huenún o Bernardo Colipán, se enmarca en lo que Iván Carrasco ha denominado poesía etnocultural.

Según criterios «generacionales», Elicura Chihuailaf pertenecería a la generación de los años setenta, junto con autores como Raúl Zurita, con quien ha estado vinculado en el quehacer poético a través de recitales y publicaciones. Sin embargo, se lo ha asociado también a los autores que comienzan su actividad poética luego del Golpe de Estado de 1973, la «generación» denominada, alternativamente, de la diáspora y el exilio interno o, como la caracterizara la académica Soledad Bianchi, generación dispersa («Una generación dispersa». Poesía chilena (Miradas, enfoques, apuntes). Santiago: Documentas, 1990, pp. 20-36). Esta incorporaría a la poesía mapuche de fines del siglo XX, definida por la voluntad de reivindicar pautas culturales indígenas históricamente desplazadas en el panorama de la poesía chilena.

Desde el punto de vista de la crítica, la aparición de la poesía mapuche produjo un cambio en la concepción de la historia literaria chilena, organizada en torno a las grandes figuras de Mistral, Huidobro, de Rokha, Neruda o Parra. En este sentido, uno de los debates que acompañó la aparición de estos poetas problematizó su incorporación a dicha tradición, considerando a la poesía mapuche como una producción cultural autónoma, arraigada en la oralidad y alejada de las pautas europeas simbolistas y modernistas de la poesía y la figura autoral del poeta. Abogando por la creación de un discurso autónomo, parte de la poesía mapuche también se planteó críticamente frente al Estado chileno a través de la expresión de su cosmovisión e idiosincrasia como bandera de lucha frente a la marginación cultural.

Aunque no de manera exclusiva, esta poesía se emparenta con los discursos públicos mapuche y los problemas de sus comunidades. El panorama actual, desde la década del noventa en adelante, ha traído consigo el surgimiento de nuevos sujetos mapuche en el campo intelectual y en el contexto urbano, los que dan cuenta de la heterogeneidad del mundo mapuche. Es el caso de poetas como José Ancán, Maribel Mora Curriao, Pablo Huirimilla, Roxana Miranda Rupailaf, Adriana Paredes Pinda o David Añiñir.

En medio de este panorama, Elicura Chihuailaf ha desempeñado el papel de mediador cultural, al ser una de las voces más representativas en la apelación crítica al Estado chileno, reivindicando el diálogo intercultural por medio de su intensa labor como traductor español-mapudungun.

El invierno y su imagen (1977) fue su primer libro de poemas; más tarde, en julio de 1983 apareció el primer número de la revista Poesía Diaria que dirigió junto a Guido Eytel. Volvió a publicar recién diez años más tarde, en 1988, En el país de la memoria, libro con el que ingresó en un circuito crítico más amplio. En 1991 reeditó su primera publicación, incorporando nuevos poemas, con el título El invierno, su imagen y otros poemas azules. En el año 1995 publicó De sueños azules y contrasueños, que ganó el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para la Mejor Obra Literaria. En poesía también publicó Sueños de luna azul (2008).

Su incursión en otros géneros ha tenido tanta relevancia como su trabajo poético: publicó el testimonio Marta Lefimil (1990) y un ensayo paradigmático en el establecimiento del diálogo intercultural entre la cultura chilena y la mapuche: Recado confidencial a los chilenos (1999). Posteriormente, en 2008, colaboró en Historia y luchas del Pueblo Mapuche.

Su labor como traductor ha sido un valioso aporte en la aplicación de políticas educacionales bilingües español-mapudungun y en los esfuerzos por afianzar los puentes que den lugar a un diálogo equitativo con las culturas indígenas. En 1996, Chihualaf antologó y tradujo la poesía de Pablo Neruda en Todos los cantos / Ti kom vl. Además, estuvo a cargo de la versión al mapudungun de La Araucana de Ercilla, publicada en 2006, La Araucana / Ta awkan mapu mew, y tradujo la obra de Víctor Jara, Canto Libre / Lliz Vlkantun (2007). En 2009 compiló la edición bilingüe de Poesía y prosa chilena del siglo XX (para estudiantes) / Ülkantun ka epew Chile mapu mew (kom chi pu chillkatufe), cuya traducción al mapudungun estuvo a cargo de Manuel Manquepi Cayul, profesor y lingüista mapuche que falleció en Temuco el mes de abril de 2010.

Una de las propuestas centrales de Elicura Chihuailaf es la oralitura como actividad propia de las culturas indígenas en América. Asimismo, la diferencia radical que asume el Estado mapuche respecto del chileno ha permitido instalar el tema de la otredad en nuestra cultura y promover la relectura y reescritura de la historia, así como volver a formular preguntas en torno a las identidades nacionales desde una perspectiva étnica.

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