En la actividad se hizo un llamado a promocionar la organización para quienes necesiten conocer acerca de este tipo de buceo, así como de difundir el trabajo realizado que se muestra en las redes sociales de Instagram @bucea_sin_limites
Con un centenar de personas se llevó a cabo en la piscina del centro recreativo de Las Salinas en Reñaca, este sábado, el cierre de temporada de la Fundación Bucea Sin Límites organización sin fines de lucro de Villa Alemana, que se dedica a llevar el buceo a personas con discapacidad, instancia en la que estuvieron presentes, alumnos, padres y apoderados, buzos y voluntarios, además de personal de Bienestar de La Armada.
En la oportunidad, estuvieron acompañados por el grupo de motoqueros “Motogroup” quienes además colaboran con la fundación, realizando actividades de beneficencia, por lo que en esta ocasión; hicieron una exposición de motos y compartieron con los asistentes de una tarde recreativa, que finalizó con una completada, en la que además hubo concursos y sorpresas que amenizaron la reunión.
Rodrigo Arriagada, presidente y fundador de Bucea Sin Límites, quien además es buzo voluntario dijo que “el objetivo prinicpal de la fundación es fomentar buenos hábitos deportivos en personas con discapacidad y que rompan la barrera del sendentarismo, permitiendo mejorar su autoestima y que sepan que pueden lograr hacer un deporte extremo que es el buceo, donde nosotros le entregamos las herramientas y el conocimiento que tenemos como buzos”.
Arriagada, agregó que “el primer buceo que realicé, lo hice con Sebastián, un joven con síndrome de espectro autista severo, que no tenía expresiones faciales y cuando buceamos yo sentí su alegria, sin que él me lo expresara”.
Asimismo, agregó que “cualquier persona puede ser voluntaria, no solamente los buzos y pueden participar de las clases, personas desde los 7 años con algún tipo de discapacidad física, mental (como por ejemplo, síndrome de Down, autismo, Asperger) o discapacidad sensorial, es decir, personas sordas, ciegas o mudas”.
Para el usuario de Buceo Sin Límites, Jorge Valenzuela de 42 años, quien tiene una paraplejia, producto de un accidente “esto ha sido una experiencia maravillosa, porque la libertad que se siente al salir de la silla es otro mundo, es como flotar en el aire y eso me produce mucha felicidad”.

Finalmente, Jeanette Escobar, voluntaria encargada de la administración de la fundación, dijo que “soy la responsable de recibir a los apoderados, y alumnos cuando llegan a las clases y de llevar las fichas médicas de cada uno de ellos, autorizada por el médico para practicar un buceo a baja profundidad. Yo tengo la fortuna de ver las caritas de los apoderados cuando su hijos o familiares cercanos los ven practicando buceo”.