Taylor Hawkins, el baterista de los Foo Fighters murió a los 50 años mientras el grupo se encontraba en Bogotá, Colombia a la espera de una presentación en la gira que el domingo pasado los tuvo siendo parte de Lollapalooza en Chile.
La muerte de Hawkins fue confirmada por la banda en una publicación en línea el viernes por la noche. No dio a conocer una causa, pero calificó su fallecimiento como una «pérdida trágica e inoportuna».
— Foo Fighters (@foofighters) March 26, 2022
«Su espíritu musical y su risa contagiosa vivirán con todos nosotros para siempre», se lee en el comunicado. «Nuestros corazones están con su esposa, hijos y familia, y pedimos que su privacidad sea tratada con el máximo respeto en este momento inimaginablemente difícil».
Hawkins, estaba programado para tocar con los Foo Fighters en Bogotá, Colombia, el viernes. Había estado con ellos desde 1997, tres años después de que comenzara la banda.
Con su energía frenética, no tocaba la batería sino que la golpeaba, Hawkins era el complemento perfecto para el cantante y guitarrista Dave Grohl.
«En parte Beavis y Butthead, en parte Dumb and Dumber, éramos un borrón hiperactivo de Parliament Lights y tambores en el aire dondequiera que íbamos», escribió el líder en su autobiografía de 2021, The Storyteller: Tales of Life and Music. En el libro, Grohl llamó a Hawkins su «mejor amigo y socio en el crimen».
Hawkins, quien se unió a la banda en 1997 después de dos años como baterista de Alanis Morissette, fue un elemento vital en el sonido y la imagen de Foo Fighters. Un baterista imaginativo y sólido como una roca, tuvo la tarea aparentemente ingrata de tocar la batería detrás del cantante y guitarrista de Foos, Dave Grohl, quien es uno de los mejores bateristas en la historia del rock. Hawkins desempeñó ese papel con aplomo, aportando su propio estilo musculoso y de malabarismo temporal al sonido de rock directo de la banda sin tratar de emular a Grohl, a pesar de que compartían innumerables influencias, principalmente del hard rock, el punk y la nueva ola. Fue indiscutiblemente uno de los mejores bateristas de rock de los últimos 25 años.