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«Es increíble que Chile sea parte del Acuerdo de Escazú, me da esperanza”, Lo afirma la bióloga Kathleen Whitlock, investigadora de la Universidad de Valparaíso.

«Es increíble que Chile sea parte del Acuerdo de Escazú, me da esperanza”, Lo afirma la bióloga Kathleen Whitlock, investigadora de la Universidad de Valparaíso.

Como una noticia esperanzadora y que permite pensar en un futuro mejor para la sustentabilidad y protección de los recursos naturales, como también para sus defensores, calificó la ratificación por parte del Senado del Acuerdo de Escazú la investigadora Kathleen Whitlock, académica de la Universidad de Valparaíso y coordinadora de la Unidad de Sostenibilidad para el Futuro de la Facultad de Ciencias de la misma casa de estudios.

La también primera presidenta para América Latina de la Sociedad Internacional de Peces Cebra (IZFS, por sus iniciales en inglés) afirma que “sí, sin duda alguna, es una buena noticia para el país”.

Escazú es el acuerdo regional sobre el acceso a la información, la participación pública y la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe. Además, es el primer tratado internacional en el mundo en incluir disposiciones sobre los derechos de los defensores ambientales.

Para la doctora Whitlock el acuerdo “es esencial, porque fortalece los vínculos entre los derechos humanos y la protección del medioambiente e impondrá requisitos a los estados miembros en relación con los derechos de los defensores del medioambiente. También proporciona pleno acceso público a la información ambiental, a la toma de decisiones ambientales y la protección legal y los recursos relacionados con asuntos ambientales”.

Asimismo, la bióloga advierte que al menos 358 defensores de los derechos humanos y del medioambiente fueron asesinados en 35 países durante el 2021, según reporta el sitio Defensores Primera Línea, siendo Colombia, México y Brasil los Estados que lideran la lista (Front Line Defenders: https://www.frontlinedefenders.org/en/resource-publication/global-analysis-2021-0).

“Estos activistas fueron asesinados debido a su oposición a actividades que hacen daño extremo al medioambiente, como las represas, la tala ilegal, las operaciones mineras y otros proyectos extractivos vinculados a poderosos intereses en sus países. En la medida que se continúe depredando el mundo natural, a través de la mala gestión de los recursos naturales, será cada vez más necesario que el país busque en la comunidad internacional la protección de las personas que defienden los derechos del mundo natural”.

En ese contexto, el acuerdo también reconoce el derecho de las generaciones actuales y futuras a un medioambiente sano y al desarrollo sostenible.

La doctora Whitlock, de origen estadounidense, afirma que “lamentablemente, las personas que se han beneficiado de la continua explotación del mundo natural no suscriben al dicho ‘La verdadera riqueza del hombre es el bien que hace en este mundo’. Por lo tanto, necesitamos imponer regulaciones efectivas al abuso y necesitamos ayuda a nivel internacional, porque obviamente las cosas no están funcionando. Chile no es lo que era hace tres décadas, cuando viajé por primera vez a este país. En muchas partes el medioambiente ha sido severamente degradado y, al igual que otros países, quienes más sufren son las personas de escasos recursos, generalmente mujeres con familia y pueblos indígenas. En resumen, es increíble que Chile sea parte del  Acuerdo de Escazú, me da esperanza”.