En Chile, según la ENCA 2010 los adolescentes consumen diariamente la mitad de lácteos que consumen los preescolares, advierte la nutricionista de la Universidad de Chile, Lisette Duarte.
Los lácteos son una fuente primordial para obtener nutrientes críticos para el desarrollo de los humanos, como el calcio, vitaminas, proteínas de alto valor biológico, entre otros. Por eso, en edades tempranas, como en la adolescencia, son vitales. En este segmento etario se recomienda que ingieran entre 2 a 3 porciones diarias, pero varios estudios a nivel mundial demuestran que su consumo disminuye. Así lo detalla, Lissette Duarte, nutricionista de la U. de Chile, quien participó en el libro “Lácteos: Nutrición y Salud” del Programa Gracias a la Leche del Consorcio Lechero.
La experta explica que los niños más pequeños, en la edad pediátrica, ingieren más de estos productos que los adolescentes. “Se observa que hay una diferencia en la ingesta de lácteos a medida que los niños y niñas van creciendo”, resalta. Añade que según los datos de la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA, 2010-2011) se refleja que los preescolares y escolares “llegan a consumir 700 ml al día en promedio. De los 6 a los 13 años, esto disminuye a cerca de 450 ml, y de los 14 hasta los 18 años llega a unos 350 ml por día”, detalla.
La nutricionista comenta que esto también se da en otros países, que muestran cifras similares. Un estudio australiano mostró que la ingesta de lácteos era mayor en los niños de 2 años hasta los 8 o 9, y disminuía desde los 13 a 18 años, a cerca de la mitad. Eso ocurre, según indica, en países que comen parecido a nosotros. “Siempre hay que considerar que hay poblaciones que los utilizan menos, por ejemplo, en Asia. En cambio hay otras que los utilizan más, como EE.UU o Europa, por eso es mejor compararnos con estos lugares”, resalta.
En cuanto a cómo servirlos, la profesional detalla que no sólo se pueden incluir al desayuno y once, que es lo habitual. “Una forma de utilizarlos es haciendo una salsa de yogur para una ensalada. También pueden ser usados como colación para cuando los niños estén en el colegio, ya que son una excelente fuente de macro y micronutrientes”, expresa.
¿Por qué se necesitan tanto en esta etapa?
En la adolescencia se requiere mucho de ellos, según indica la especialista. En esta edad es donde las personas más crecen en centímetros, longitud y en la dimensión y densidad de los huesos. “Para que esto ocurra debe existir un aporte de calcio y fósforo adecuado y la fuente más común de estos nutrientes son justamente lácteos como la leche, el yogur o el queso. Y si en esa etapa no se cumple con el requerimiento, se pueden generar un problemas de salud a mediano-largo plazo.”, detalla.
La nutricionista explica que el bajo consumo de lácteos puede afectar la salud de sus huesos en el futuro. Es probable que cuando sea adulto mayor tenga mayor riesgo de sufrir fracturas, ya que éstos serán más débiles. Y es probable que puedan padecer problemas como osteoporosis u osteopenia.
Otras fuentes de calcio son los frutos secos, pero en ellos la biodisponibilidad del calcio es menor que en los lácteos y en Chile los frutos secos no se consumen de forma tan masiva, explica.
Cambios y decisiones propias
En la edad descrita, cuando los niños dejan de comerlos, lo hacen por diversos motivos. La nutricionista detalla que uno de ellos tiene que ver con que al crecer, adquieren mayor independencia de sus padres. “Por eso muchas veces cuando uno les pregunta, te responden que tomar estos productos es de niño chico”, declara. Y agrega que también dejan de utilizarlos cuando les dan dinero para comprar, y allí no siempre eligen un lácteo. Por ejemplo, eligen galletas u otras cosas, relata.
Otra posible razón es que los papás en esta etapa empiezan a considerar más la opinión de sus hijos. Lo que hacen los compañeros también puede influir, según su opinión. “Ahí todo se cruza un poco, ya que hay harta información disponible en las redes sociales que no siempre va a ser la más adecuada o la más verídica y tanto los adolescentes como sus padres se pueden dejar llevar por dichas recomendaciones”, resalta.
Más educación
Lissette Duarte señala que es importante que cuando los niños sean más grandes, los papás los incentiven a nutrirse con leche, yogur o queso. “Los papás lo tienen super claro cuando son chicos (hasta los 9 o 10 años), y lo hacen. Eso muestran los indicadores”, indica. Y añade que en una investigación de un observatorio nutricional, se vio que los jóvenes tenían una gran influencia en las decisiones de compra de los padres. “Incluso podían tener decisión en el menú de comidas”, comenta.
En general, explica, los niños más pequeños hacen más caso a sus progenitores, pero al crecer no siempre van a querer hacer lo que es bueno para ellos. “Allí los papás deben fomentar que se siga haciendo lo necesario, no pueden delegar la responsabilidad a un menor, aunque tenga 14 o 15 años. Es vital que entiendan que en esa edad deben seguir tomando leche y sus derivados”, resalta. En edades tempranas se cumple, según indica, ya que lo recomiendan pediatras, nutricionistas, etc, y los niños se encuentran en su mayoría bajo control médico o nutricional, tanto en el sistema público como privado”, declara.
La experta indica que lamentablemente esta frecuencia de controles médicos o nutricionales no se da con tanta frecuencia durante la adolescencia, ya que lamentablemente y “al final los que se hacen cargo de este segmento de la población son los colegios, por lo tanto, quizá también es ese un buen lugar para educar a los papás para que promuevan una alimentación más saludable”, señala.
Alimentación saludable
La nutricionista comenta que consumir lácteos se considera como un factor protector, ya que se asocia a una alimentación saludable. En general, según relata, los padres que promueven estos alimentos, también lo hacen con las verduras, y buscan que no coman cosas muy procesadas. Además, estos niños tienen menos riesgo de desnutrición infantil, obesidad y adiposidad (células de grasa corporal)”, señala.
En el caso de la leche, su grasa sería beneficiosa en comparación a la de los alimentos procesados, lo que ayuda, por ejemplo, a reducir la circunferencia de cintura. “Esto es fundamental para el riesgo cardiovascular en el futuro. Al haber una ingesta adecuada de estos productos, menos problemas habrá en la adultez. También se puede evitar la diabetes o hipertensión”, declara. Y añade que lo más importante es «consumir tres lácteos al día durante todas las etapas de la vida, tal como se recomienda en las Guías Alimentarias para Chile».