La desnutrición en los primeros años de vida tiene consecuencias devastadoras para la salud, un flagelo que a mediados del siglo pasado significaba que los menores de cinco años representaban el 30 por ciento de las muertes totales en el país.
La incorporación de los lácteos en las políticas públicas, en particular de la denominada Leche Purita y otras implementadas durante todo el siglo XX, fue fundamental para minimizar el impacto de una deficiente asimilación de nutrientes y la ocurrencia de anemia en niños, “alcanzando niveles de nación desarrollada”.
El Dr. Rodrigo Valenzuela, director del Departamento de Nutrición de la U. de Chile, advirtió que el exitoso proceso de los últimos 50 años se contrapone con actuales alarmas, tales como el aumento de la obesidad infantil, la crisis migratoria y el alza en el precio de los alimentos.
La implementación de políticas públicas nutricionales y materno-infantiles en los últimos cincuenta años fue vital para que el
país revirtiera la desnutrición y la mortalidad infantil, alcanzando niveles similares a los de países desarrollados.
Así lo analizaron un grupo de investigadores de la Universidad de Chile y el Ministerio de Salud en el artículo de revisión “Conmemorando los cincuenta años de Leche Purita: importancia de la leche en la erradicación de la desnutrición infantil en Chile”, publicado por la Revista Chilena de Nutrición.
El Dr. Rodrigo Valenzuela, director del Departamento de Nutrición de la casa de estudios publica, quien es uno de los cinco autores del trabajo (junto a Álvaro Pérez, María Elsa Pando, Rodrigo Chamorro y José Miguel Ayala), dijo que el elemento central de esta estrategia fue la entrega gratuita de leche Purita en los consultorios a partir del año 1974.
Dicha acción permitió acelerar exponencialmente los avances experimentados por el país desde mediados de los años 60 y fueron la
piedra angular de los hitos posteriores, entre estos la mejora en la escolaridad de la población.
En esta década en particular (los años ’60), la muerte de los menores de cinco años representaba un tercio del total de
fallecimientos registrados cada año en Chile, un flagelo principalmente causado por las irreversibles consecuencias sanitarias que
tiene la desnutrición en los primeros años de vida, de acuerdo al reporte.
“Chile, dentro del contexto latinoamericano, tiene dos grandes características –explica el Dr. Valenzuela–. Una es que tiene una
muy baja desnutrición infantil, que es prácticamente inexistente, y también una muy baja mortalidad en esta población”.
“La implementación de la política pública de la leche Purita, a través de los consultorios de atención primaria, fue fundamental para
que el país lograra revertir ambas situaciones. De hecho, desde el año 1975 al 1982, la reducción de la desnutrición infantil,
particularmente en los menores de dos años, permitió que Chile alcanzara cifras de país desarrollado”.
Según el artículo, si la desnutrición –que ocurre cuando hay una ingesta o asimilación deficiente de nutrientes– se registra en los
primeros años de vida tiene “devastadores” impactos en la salud de las personas, por lo que es clave el temprano abordaje de las
situaciones de riesgo.
“En ese proceso, la leche tiene una participación destacada. La leche es un excelente alimento debido al contenido y calidad de sus macro- y micro- nutrientes, lo que ha llevado a que la investigación y el uso de la leche en el tratamiento de la desnutrición haya aumentado sostenidamente desde comienzos del siglo XX”, sugieren los investigadores.
El artículo hace una revisión histórica por las diversas políticas públicas y sectoriales implementadas para vencer la desnutrición y la
mortalidad infantil, desde la apertura de dispensarios por parte del Patronato Nacional de la Infancia (1901) y el posterior Gotas de Leche (1906), que abrieron establecimientos en sectores pobres de Santiago y Valparaíso para la atención de madres y niños desnutridos, con controles periódicos.
La primera iniciativa gubernamental en la materia data del año 1924, con la aprobación de la Ley del Seguro Obrero, que estipulaba la entrega de leche para todas las madres obreras que no amamantaban a sus hijos. En 1937, esta política se expandió con la promulgación de la “Ley Madre-Hijo”, que destinó el 5 por ciento de los fondos de seguridad social a los programas de distribución láctea.
En la década de 1930, la UNICEF comenzó a enviar al país leche en polvo y a fines de esos años se instaló la primera planta desecadora. Estos avances permitieron que en 1951 la distribución de este alimento alcanzara el 10 por ciento de los niños menores de dos años.
Chile vence la desnutrición
Las cifras recopiladas por los académicos nacionales dan cuenta que la desnutrición infantil fue prácticamente erradicada en el país entre las décadas de 1960 y 1980, debido a la aplicación exitosa de políticas públicas materno-infantiles que fueron “independientes de los cambios políticos y económicos que atravesó Chile durante esos años.
“La leche Purita permitió montar una estrategia nacional para la erradicación de la desnutrición infantil en Chile y que haya alcanzado niveles propios de un país desarrollado. Esto fue de la mano con una drástica reducción de la mortalidad infantil: en 1960, eran un 30 por ciento de los muertos en niños. Hoy cuando muere un niño se provoca una profunda tristeza en la sociedad, pero hace no muchas décadas era la norma”, señaló el Dr. Valenzuela.
Otros factores que contribuyeron fueron las mejoras en la atención médica a lo largo del siglo XX, como el aumento de la cobertura y la implementación de vacunaciones masivas, junto con la reducción de la pobreza, el incremento en el acceso a servicios básicos como agua potable, alcantarillado y electricidad, así como las mejoras en el sistema educativo.
Entre estos hitos, agrega el académico de la U. de Chile, el de la escolaridad fue fundamental: antes de 1974, los niños asistían a
clases, pero no aprendían porque habían sido desnutridos. Es decir, como de ahí en adelante los establecimientos eran lugares con una mayor concurrencia, la implementación de programas de alimentación escolar se vio fortalecida.
Uno de los principales retos para la materialización de esta estrategia fue consolidar, en los años 70, la logística para obtener la materia prima de los predios de la zona sur; luego llevarla a las plantas para deshidratarlas y transformarlas en polvo; envasarla de manera de conservar sus propiedades nutricionales y de inocuidad; y luego distribuirla a todo el territorio. En ese momento también fueron evaluadas otras opciones, entre ellos el uso de granos o harina como posibles vehículos para la entrega de nutrientes esenciales para la infancia.
Para el año 1991, Chile tenía uno de los niveles más bajos de desnutrición y mortalidad infantil en la región, situándose a la par
de países del primer mundo. Cuatro años antes, en 1987, se estableció como un derecho universal el acceso de los menores de seis años a la leche, a partir del embarazo. Desde entonces, la fórmula de Leche Purita ha evolucionado con la introducción de mejoras y
fortificaciones, principalmente en línea con la evidencia científica disponible, la más importante de ellas fue la consolidación de su
versión fortificada en 1999.
Según cifras del informe Vigilancia del Estado Nutricional de la Población Bajo Control y de la Lactancia Materna en el Sistema de Salud Público de Salud de Chile de diciembre de 2022, la mortalidad infantil se encuentra en torno a siete defunciones por cada 1000 nacidos vivos, menos de un cuarto del promedio mundial y menos de la mitad del promedio latinoamericano.
En tanto, el año 2021 solamente un 0,47% de los niños menores de seis años presentó desnutrición, mientras que 3,13% se encontró en riesgo de desarrollarla.
“La historia de las políticas públicas en Chile ha estado fuertemente vinculada a la leche. Los resultados obtenidos en los últimos 50 años demuestran la necesidad de mantenerlos, porque el día que se retire la gratuidad y acceso universal a Leche Purita lo más
probable es que la desnutrición se dispare en menos de un año”, subraya el Dr. Valenzuela.
Inflación y factor migratorio
Sin embargo, para la comunidad científica, el valor de estos episodios históricos se contrapone con lo que se viene observando en los últimos cinco años: un descenso en los niveles de salud nutricional de los segmentos de menor edad, con un alza en la obesidad y mayor riesgo de sufrir desnutrición. Además, el descenso en los niveles de vitamina D en la población, que obligan a partir de este año la fortificación con este nutriente de todos los lácteos comercializados en Chile.
Según el último mapa nutricional elaborado por la Junaeb, para el año 2023, tres de cada cinco alumnos de quinto básico presentan obesidad o sobrepeso. La malnutrición por exceso de comida equivale, entonces, al cincuenta por ciento de la población infantil del país. La versión 2020 de este informe reveló un incremento del 08 por ciento de la desnutrición global, alcanzando un 2.6 por ciento.
“Aunque hay un aumento muy lento, esta alza está asociada a la inmigración de familias pobres que han llegado al país. Son personas
que, básicamente, han migrado por hambre. Y por otro lado, tenemos un enorme aumento del sobrepeso y la obesidad infantil, cuya
característica es que los niños dejan de tomar leche a los seis años y suben el consumo de comida chatarra o golosinas”, apunta Rodrigo Valenzuela.
La conmemoración de los 50 años de la Leche Purita enfrenta al país con enormes desafíos, marcados por un relajo en las alentadoras cifras alcanzadas en las últimas décadas, el alza en el costo de la vida y por consiguiente, en el precio de los alimentos, y las características de la ola migratoria que ha recibido el país en la última década.
En el análisis del director del Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile, será fundamental que aquellas familias que llegan al país “dañadas por las crisis económicas y sociales en sus países” se inserten rápidamente en el sistema de salud. “Muchos de
estos niños no toman leche porque no tienen cómo comprarla en sus países, pero en el nuestro, desde la existencia de Leche Purita, es un alimento de acceso universal y gratuito, entregado por el Estado”.
“Cuando llegan a Chile, las personas más pobres no tienen la cultura de que en los hospitales las madres reciben una atención durante todo el embarazo, los niños pasan por diversos controles para su sanidad, o la cobertura de vacunas no es la que tenemos en Chile. Pero una vez que esas familias se inserten en la sociedad y a ser usuarios del sistema de salud de atención primaria, las cifras tenderán a corregirse”, proyectó el especialista.
Consecuencias en todo el ciclo vital
De acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud, cuando la malnutrición –la ingesta deficiente o excesiva de
nutrientes, el desbalance en el consumo de nutrientes esenciales o la alteración en la utilización de los nutrientes– se traduce en bajo
peso para la talla se denomina desnutrición aguda.
Dicha alteración ocurre cuando una persona no ha tenido acceso a alimento en suficiente cantidad o calidad y/o ha sufrido de enfermedades frecuentemente o de manera prolongada. Si esta situación ocurre en los primeros años de vida hay una consecuencia directa en el aumento en la mortalidad, así como en una serie de trastornos del crecimiento y el desarrollo.
Entre ellos la afectación del sistema inmune, que incrementa la probabilidad de morir por infecciones comunes. También hay potenciales impactos en el desarrollo cognitivo, tales como dificultad para adquirir el lenguaje, interactuar con el ambiente, el conocimiento y aprendizaje. Todo esto repercute en un menor rendimiento escolar, un pobre crecimiento y un menor ingreso económico en la edad adulta
Para el Dr. Valenzuela, no es posible analizar el mejoramiento significativo en la formación de capital humano para el país sin
considerar las políticas alimentarias como un factor diferencial.
“Aunque antes de esto se hicieron esfuerzos por aumentar la escolaridad de la población, una vez implementada la estrategia de
Leche Purita hubo un alza exponencial de jóvenes que terminaba la enseñanza media. La seguridad alimentaria fue determinante y va muy de la mano con el posterior desarrollo económico del país”.
El investigador recalca que el trabajo de recopilación expuesto en el artículo de revisión busca “recordar las cosas que han pasado en
Chile”, y que hoy serían impensadas para una persona de 30 años: “Hoy es inimaginable pensar que en Chile la mortalidad infantil en
1960 era horrorosa y que el año 1974 la desnutrición era un problema grave porque ellos han crecido con la obesidad”.
“Nosotros invitamos a que las personas puedan leer este artículo accesible de forma gratuita, y que no solo se difunda en las escuelas de nutrición, de medicina pediátrica o la atención primaria de salud, sino también entre los productores, y que estén conscientes del
tremendo aporte que este programa hizo al desarrollo del país, y también los ciudadanos”.
«Es increíble la cantidad de gente que olvida estos episodios de nuestra historia, que han marcado favorablemente al país, incluso
considerando la transición de distintos gobiernos. Cuando las cosas se hacen bien un país avanza y eso es tremendo: Leche Purita es un ejemplo”, concluyó Rodrigo Valenzuela.