El concepto de «vacaciones silenciosas» puede resultar desconocido para muchas personas en Chile, pero según una reciente encuesta que realizamos, el 42% de los trabajadores ha incurrido en esta práctica. Se trata de pausas prolongadas no informadas a las jefaturas o de trabajar al mínimo esfuerzo durante la jornada laboral, lo que podría generar preocupación. Sin embargo, más allá de la alarma inicial, es importante explorar las razones detrás de este fenómeno.
Esta situación puede surgir por múltiples factores: falta de compromiso con el trabajo, roles poco claros o culturas organizacionales que no priorizan el bienestar de sus empleados. Ante estas condiciones, muchos trabajadores buscan equilibrar su carga laboral de manera informal. Pero antes de etiquetar a estos colaboradores como “casos perdidos”, es fundamental analizar cada situación de manera individual.
Las organizaciones tienen la responsabilidad de revisar qué motiva esta desmotivación. El diálogo honesto y la comunicación abierta son claves para identificar las causas y establecer expectativas claras. También es crucial reconocer que ciertos entornos laborales, como aquellos con alta demanda y poca colaboración, son más propensos a fomentar las «vacaciones silenciosas».
Una empresa que pone a las personas en el centro, generando un ambiente de respeto y colaboración, verá un mayor compromiso de sus colaboradores. Al final, las «vacaciones silenciosas» no son el problema en sí mismo, sino un síntoma de una desconexión que las empresas pueden y deben abordar.