El alto el fuego, impulsado por Estados Unidos y Francia, deberá poner fin a más de un año de disparos transfronterizos y dos meses de guerra abierta entre Israel y la poderosa formación libanesa, armada y respaldada por Irán.
Netanyahu habló por teléfono con el presidente estadounidense, Joe Biden, y le agradeció «su implicación» para alcanzar el acuerdo, informó la oficina del primer ministro israelí.
Biden, a su vez, tuvo la «buena noticia» e indicó que la tregua empezará el miércoles a las 04H00 locales (02H00 GMT), al día siguiente de violentos bombardeos israelíes en Beirut, la capital.
La tregua entre Israel y Hezbolá supone un «paso fundamental» para la estabilidad regional, reaccionó el primer ministro libanés, Nayib Mikati.
Además de la guerra en Líbano, Israel combate a Hamás en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023, tras el ataque del movimiento islamista palestino en el sur de su territorio.
Tanto Hamás como Hezbolá son apoyados por Irán, que dispararon dos salvas de misiles y drones contra Israel desde que comenzó el conflicto en Gaza. La mayoría de los proyectos fueron interceptados por Israel o sus aliados.
La duración del alto fuego, precisa, dependerá «de lo que suceda en Líbano» e Israel mantendrá, «en pleno acuerdo con Estados Unidos», una «total libertad de acción» en el país.
«Si Hezbolá viola el acuerdo e intenta rearmarse, atacaremos», subrayó.
El objetivo de Israel era neutralizar a Hezbolá en el sur de Líbano para asegurar su frontera y permitir el regreso de 60.000 residentes desplazados.
El acuerdo de tregua «protegerá» a Israel de la «amenaza» del grupo chiita, afirmaron los presidentes de Estados Unidos y Francia, Joe Biden y Emmanuel Macron, en un comunicado conjunto.
Según el sitio web estadounidense Axios, el acuerdo negociado estos últimos días prevé una tregua de 60 días. Durante ese tiempo, Hezbolá y el ejército israelí se retirarían del sur de Líbano para permitir que las tropas libanesas se desplieguen en la zona.
Tras el anuncio de una tregua, el primer ministro libanés indicó que su gobierno se comprometía a «reforzar la presencia del ejército en el sur del país».
La mediación se basa en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a la anterior guerra entre Israel y Hezbolá, en 2006, y que estipula que solo el ejército libanés y las fuerzas de paz pueden desplegarse en la frontera sur de Líbano.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, tachó el acuerdo de tregua de «error histórico».
«Este acuerdo no cumple el objetivo de la guerra: permitir que los habitantes del norte regresen a casa con total seguridad», reaccionó el político de extrema derecha, miembro del gabinete de seguridad israelí.