Fiorella Carreño, una niña de 17 años diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda tipo B, enfrenta un complejo cuadro de salud. Su familia busca apoyo para trasladarla a Estados Unidos, donde tendría mayores posibilidades de recuperación.
Oriunda de Panquehue, en el corazón del Valle de Aconcagua, Fiorella enfrenta desde 2023 una dura batalla contra una leucemia linfoblástica aguda tipo B, que hoy la mantiene bajo un intenso tratamiento de quimioterapia, con graves secuelas físicas y emocionales.
Su padre, Michael Carreño, ha dedicado todos sus recursos a salvarla: vendiendo pertenencias, incluso su camioneta, volcándose por completo al cuidado de su hija: «Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance», afirma.
Su familia denuncia la falta de alternativas terapéuticas en el país e incluso un episodio de trato deshumanizado por parte de personal médico en el pasado: «Desde que una doctora le dijo que no le quedaban más de dos años, mi hija no volvió a ser la misma, está desmoralizada, con pena», relata su padre.
Actualmente, Fiorella está hospitalizada en el Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, sin embargo, la familia ha iniciado gestiones con clínicas en Boston, Estados Unidos, donde las posibilidades de recuperación son mayores. Ya enviaron antecedentes médicos y esperan respuesta en los próximos meses. Sin embargo, los costos son muy elevados: solo una consulta puede superar el millón de pesos chilenos.
Todos por Fiorella
En busca de una esperanza, la familia ha dispuesto una campaña en redes sociales bajo el nombre de @todosporfiorella_ en Instagram, espacio donde buscan visibilizar el caso, que llegó hasta el diputado del distrito 6, Nelson Venegas, quien tras conocer la historia comprometió apoyo y visibilización: «Como padre, no puedo quedar indiferente ante el dolor de esta familia. La historia de Fiorella nos conmueve profundamente y nos obliga a actuar con humanidad y urgencia», señaló.
Venegas también hizo un llamado a la ciudadanía y a los sectores públicos y privados a colaborar: «El caso de Fiorella no solo es un llamado a la solidaridad, sino también a reflexionar sobre cómo acompañamos a las familias en contextos tan difíciles. La empatía no puede faltar, y mientras haya posibilidad de vida, no bajaremos los brazos».
La familia continúa su campaña en redes sociales para reunir los fondos necesarios para costear tratamientos, gastos médicos y el futuro viaje a Estados Unidos: «Solo quiero que mi hija tenga una oportunidad real de vivir. No puedo quedarme esperando sin hacer nada», cierra Michael, con la firmeza de quien se niega a perder la esperanza.
Para quienes deseen colaborar, pueden hacerlo mediante transferencia directa a la siguiente cuenta que se ha dispuesto para esta campaña: