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Estudio revela los deportes que más benefician la salud mental en universitarios

 

Académico de la Universidad Andrés Bello presentó los resultados del proyecto ACTIVE-U, una investigación que midió los efectos del ejercicio físico en el bienestar emocional de estudiantes físicamente inactivos.

La pregunta era clara: ¿puede el deporte convertirse en una herramienta concreta para mejorar la salud mental de estudiantes universitarios? Y, aún más importante, ¿existen diferencias según el tipo de actividad? Estas interrogantes guiaron el proyecto ACTIVE-U, cuyos resultados fueron presentados recientemente por el Dr. Juan Pablo Zavala, director de la carrera de Pedagogía en Educación Física de la Universidad Andrés Bello, durante el Seminario Internacional “Actividad Física y Cerebro”, llevado a cabo en la Región de Valparaíso.

La investigación, desarrollada por la Academia Científica del Movimiento, la Educación y el Deporte (MOVED UNAB), trabajó durante 12 semanas con jóvenes entre 18 y 25 años con niveles bajos de actividad física. Se formaron tres grupos de intervención: uno practicó deportes colectivos como fútbol y vóleibol, otro participó en sesiones de HIIT con componente lúdico, y un tercero asistió a clases de natación. Al finalizar el programa, todos los grupos mostraron mejoras en su bienestar físico y emocional, pero con matices significativos.

Según los datos obtenidos, la natación fue la actividad con mayor impacto positivo en la salud mental. Quienes asistieron a estas clases presentaron una disminución de un 50% en sus niveles de ansiedad y reportaron mejoras significativas en la calidad del sueño. Esta disciplina también generó una mayor percepción de control emocional y una reducción en la tensión diaria.

Por otro lado, el grupo de HIIT mostró avances en motivación y alegría, mientras que los deportes colectivos fortalecieron la autoestima y el sentido de pertenencia. Estos resultados fueron evaluados con escalas reconocidas como el cuestionario DASS-21 y el índice de calidad del sueño de Pittsburgh.

“La salud mental de los jóvenes ha sido duramente golpeada por el sedentarismo, la presión académica y el aislamiento postpandemia. Este estudio entrega evidencia concreta de cómo distintas modalidades deportivas pueden transformarse en estrategias reales para abordar el malestar emocional en contextos universitarios”, explicó el Dr. Zavala.

Más allá de los beneficios individuales, la investigación plantea una reflexión institucional: ¿están las universidades haciendo lo suficiente para integrar el deporte como parte de la salud mental? Según Zavala, es hora de cambiar el enfoque: “No se trata solo de rendimiento físico, sino de bienestar integral. El ejercicio puede y debe ser parte de una política universitaria de salud mental con impacto transversal”.

Desde la UNAB, también participaron estudiantes de Pedagogía en Educación Física, quienes destacaron el valor formativo de la experiencia. “Escuchar a investigadores como nuestro propio director nos conecta con el sentido profundo de lo que estudiamos. Este tipo de evidencia muestra que el deporte puede cambiar vidas”, comentó Bastián Rojas, alumno del programa.

Cabe destacar que el seminario, reunió a referentes internacionales como el Dr. Francisco Ortega, investigador de la Universidad de Granada y coautor de las Guías de Actividad Física de la OMS. La jornada permitió discutir, desde distintas disciplinas, el papel del movimiento en la prevención de enfermedades mentales, la regulación emocional y el aprendizaje.

 Revisa ek proyecto acá: Revista Active U Proyecto CEJ UNAB

 

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