Buscar

Ley I+D: oportunidad de una década dorada para la innovación chilena. Por Jocelyn Olivari, Gerenta de Innovación de Corfo

Cada temporada es una oportunidad para renovar los espacios donde vivimos. Pensando en ello, las tiendas Ohzar presentan su nueva colección 2026, una propuesta que combina diseño, funcionalidad y las últimas tendencias en decoración para ayudar a transformar cualquier ambiente del hogar en un lugar más cálido, armónico y acogedor.

La extensión de la Ley de Incentivo Tributario a la Investigación y Desarrollo (Ley I+D) hasta 2035, promulgada recientemente, es una excelente noticia para la innovación empresarial en Chile porque representa una declaración de principios sobre el tipo de país en el que nos queremos convertir. Un país que sin dar la espalda a sus ventajas comparativas en recursos naturales apuesta por el único recurso verdaderamente infinito: el conocimiento humano aplicado a resolver problemas reales.

En la Cuenta Pública 2025 del Ministerio de Ciencia, Tecnología Conocimiento e Innovación, se anunció que Chile pasó de invertir 0,39% del PIB en I+D en 2022 a un 0,41% en 2023, cifra que, si bien representa un aumento positivo, está lejos del 1% acorde al actual ingreso por habitante y del 2,7% de países OCDE.

Es ahí que la Ley I+D revela un aporte sostenido que no debía quedar inconcluso si aspiramos a cerrar esta brecha. Entre 2012 y 2024 la tasa de certificación de proyectos de I+D fue del 74%, beneficiando a 731 empresas, las que superaron los $980.000 millones en total.

Si miramos solo en 2024, se redibuja la geografía de la I+D empresarial: el 62% de los montos certificados corresponden a regiones fuera de la Metropolitana, con Los Lagos (28,4%) y Valparaíso (4,6%) liderando. Además, pesca y acuicultura y minería, tradicionalmente percibidas como industrias “commoditizadas”, escriben su propia narrativa al encabezar las certificaciones con $22.679 millones y $12.950 millones, 33% y 19% del total, respectivamente.

Las mipymes, por su parte, también emergen como ejemplo de democratización de la I+D con montos certificados que, el año pasado, se dispararon en un 110% respecto de 2023, aumentando su representación del 1% al 10% del total certificado.

La extensión de la Ley I+D, a la luz de estos resultados, representa una señal de coherencia y convicción por parte del Estado de potenciar la inversión que realizan las empresas en nuevo conocimiento. Esta es una oportunidad para que más empresas se beneficien de este incentivo, pues de las casi 3.000 que realizan I+D en Chile, solo el 8,5% la utiliza. Es más, si todas hubiesen usado el beneficio tributario, y reinvertido los US$250 millones de rebaja tributaria que dejaron de percibir en más iniciativas como éstas, el país podría haber alcanzado un 0,48% de inversión en I+D.

Para Corfo, esta brecha nos anima aún más a reforzar nuestro compromiso de acompañar a las empresas de todos los tamaños y regiones en su acercamiento a la I+D, para derribar mitos, mostrar caminos e ilustrar con casos concretos cómo el nuevo conocimiento impacta en la competitividad y productividad empresarial.

noticias relacionadas

Burlas por caso “Chino” y educadoras de párvulos: el desafío de valorar la profesión en Chile. Por Victoria Peña, académica e investigadora de Educación UNAB

La espera y el susurro en salud. Por Nicolás Saá Muñoz, Académico del Instituto de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)

La infraestructura de IA se definirá por la conectividad, no solo por la capacidad de cómputo. Por Rodrigo Radaieski, COO de Ascenty

Ciberespionaje en Chile: la amenaza no está en el cable, sino en quién accede a los datos. Por Claudio Mesías, director de Vzion y experto en tecnología