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Protección del Estero Reñaca: un avance en política ambiental que debe ir más allá de la declaratoria. Por Cristian Fuentes, Consejero Regional

La reciente declaración del Estero Reñaca como Humedal Urbano por parte del Ministerio del Medio Ambiente es una excelente noticia para Viña del Mar y la Región de Valparaíso. Esta medida, que otorga protección legal a 16,9 hectáreas de un ecosistema clave, se enmarca en la Ley de Humedales Urbanos (N° 21.202) y se suma a los esfuerzos del país por enfrentar la triple crisis: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.

Valoro profundamente este hito. Sin embargo, es importante entender que la declaratoria no es el punto de llegada, sino el inicio de un proceso de gestión activa, planificación y gobernanza ambiental que permita asegurar la conservación efectiva de este ecosistema y su integración armónica con la ciudad.

Valor ecológico y social

El Estero Reñaca es mucho más que un curso de agua: es hábitat de aves como la garza grande, garza chica, pidén, huairavo y tagua común, que cumplen roles ecológicos esenciales en el control de plagas, dispersión de semillas y equilibrio de la cadena trófica. Además, es un espacio de recreación, educación ambiental y cohesión social para la comunidad.

La protección legal implica que no podrán realizarse intervenciones que alteren sus características ecológicas, y que cualquier proyecto en el área deberá ser evaluado bajo estándares ambientales más estrictos.

El rol del Gobierno Regional

El desafío ahora es asegurar que esta declaratoria se traduzca en acciones concretas. Desde el Gobierno Regional podemos y debemos contribuir en varios frentes:

Plan de gestión participativo: asegurar que el instrumento que defina usos, restricciones y medidas de conservación incorpore la voz de vecinos, organizaciones sociales, expertos y autoridades.

Financiamiento regional: destinar recursos FNDR y otras líneas de inversión para infraestructura verde, señalética, senderos interpretativos y restauración de áreas degradadas.

Articulación interinstitucional: coordinar a municipalidad, Ministerio del Medio Ambiente, academia y ONGs para un manejo integrado del humedal.

Fiscalización y monitoreo: apoyar mecanismos de vigilancia ciudadana y técnica que garanticen el cumplimiento de la ley y la prevención de impactos negativos.

Más allá de la declaratoria

Chile cuenta hoy con 134 humedales urbanos protegidos, pero el gran desafío es evitar que estas áreas queden como “islas normativas” sin recursos ni gestión activa. La experiencia nos muestra que, sin un plan de acción claro y financiamiento, las amenazas —como el relleno ilegal, basurales, especies invasoras o presión inmobiliaria— pueden persistir.

En este sentido, la declaratoria del Estero Reñaca debe ser un punto de inflexión para acelerar una política regional de humedales urbanos, que no solo proteja estos espacios, sino que los integre como parte de la infraestructura natural de nuestras ciudades.

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