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Ovarios poliquísticos y síndrome de ovario poliquístico: por qué distinguirlos es clave para la salud femenina. Por: Victoria Cancino, matrona colaboradora de DKT South America

En mi experiencia clínica he visto cómo muchas mujeres llegan a consulta con la preocupación de tener “ovarios poliquísticos”, convencidas de que se trata de un diagnóstico definitivo y con graves implicancias para su salud. Sin embargo, en muchos casos, lo que se observa en una ecografía no es más que un hallazgo frecuente y benigno, muy distinto a lo que realmente conocemos como síndrome de ovario poliquístico (SOP). La confusión entre ambos conceptos no es menor: puede llevar a un sobrediagnóstico o, peor aún, a pasar por alto una condición que sí requiere seguimiento y tratamiento.

Es importante entender que tener ovarios poliquísticos no significa tener SOP. Los primeros corresponden a una característica anatómica: ovarios con múltiples folículos que se ven como pequeños quistes en una ecografía. Muchas veces, este hallazgo no se traduce en síntomas, alteraciones hormonales ni problemas de fertilidad. Por el contrario, el síndrome de ovario poliquístico es un trastorno mucho más complejo, que involucra desequilibrios hormonales y metabólicos, y que puede manifestarse con ciclos menstruales irregulares, acné, exceso de vello, aumento de peso o incluso resistencia a la insulina.

¿Por qué es tan importante diferenciar ambos diagnósticos? Porque la claridad diagnóstica evita errores que impactan en la vida de las mujeres. Una mujer mal informada puede cargar con una etiqueta médica que no le corresponde, generando ansiedad o tratamientos innecesarios. Y en el caso contrario, restar importancia a síntomas vinculados al SOP puede retrasar la atención adecuada y afectar la salud reproductiva y metabólica a largo plazo.

El SOP no se diagnostica con una ecografía por sí sola. Se requiere una evaluación integral que considere síntomas clínicos, antecedentes, análisis hormonales y, en algunos casos, estudios metabólicos. El diagnóstico, por tanto, debe ser cuidadoso y realizado por profesionales que entreguen información clara y sin dramatismos, pero también sin minimizar lo que realmente ocurre.

Hablar de estos temas con información actualizada y accesible empodera a las mujeres. Nos permite tomar decisiones más conscientes sobre anticoncepción, fertilidad, estilo de vida y manejo de nuestra propia salud. Entender nuestro cuerpo, sin confusiones ni mitos, es un paso fundamental hacia una salud reproductiva más plena y autónoma.

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