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La madre de todas las batallas no tiene madre, hija, ni hermana. Por Marcela Espinoza Vidal, Periodista, Magíster en Ciencia Politica

El 16 de noviembre de este año, habrán elecciones parlamentarias y la lista oficialista del distrito 7 (Viña del Mar, Valpo., Concón, San Antonio, entre otros) NO lleva ninguna mujer como oferta electoral.

Pareciera que es una verdad que hay que invisibilizar, tal como lo es no llevar representación de mujeres. Es algo incómodo hasta leerlo y seguramente sería mejor “no hablar de ciertas cosas”, como reza una canción.

Generalmente sucede que cuando se evidencian este tipo de despropósitos, terminan “matando al emisario” y responsabilizándolo de generar conflictos, no callar, en vez que ir al fondo del asunto.

Cómo retrocedimos tanto?, por qué nadie dice nada?, es temor de incomodar a la élite?, conflictuarse con el poder?…no lo sé, lo concreto es que pareciera que es de esos temas que es mejor no afrontar.

En 2025, que la lista oficialista -donde todos los partidos se declaran feministas- no lleve ninguna mujer, es vergonzoso y probablemente la incoherencia e inconsistencia, solo ayuda a profundizar la desconfianza de la ciudadanía hacia la política.

La paridad de género está establecida como un elemento que, sumado a otros, permite evaluar la calidad de la democracia y por lo mismo “sin paridad no hay democracia”. En el caso del distrito 7, ésta se debilitó y a nadie le pareció extraño.

Si bien el proceso constituyente quedó con “mala prensa”, algo positivo a rescatar, es que ese proceso tenía paridad de género, de entrada y salida y a pesar de “todos los temores”, terminó favoreciendo a un hombre. La paridad de género va en beneficio de la sociedad en su conjunto, jamás en desmedro de un género o necesariamente en beneficio de otro. Se trata de construir en conjunto, en diversidad, con distintas miradas, diferentes tiempos y formas que hacen que al estar en los cargos de decisión en igualdad de condiciones, las políticas públicas y sociales contengan una visión más inclusiva y colaborativa. De paso cuando se equiparan las obligaciones en lo público, se propende a establecer la corresponsabilidad en los cuidados, lo doméstico y privado, haciendo que las responsabilidades sean equitativas en todos los ámbitos.

Las mujeres constituyen más de la mitad de la población y no es aceptable que se queden sin poder tener representación del mismo género.

Uno de los argumentos más frecuentes cuando suceden estas des inteligencias, es que “no hay mujeres”, falso. El mejor ejemplo fue que en el proceso constituyente como era obligatoria la paridad, si las listas no llevaban mujeres, los mismos que tienden a permanecer en el poder y que se inscriben casi siempre, no lo iban a poder hacer.

Resultado: aparecieron miles de mujeres, se cumplió la paridad y las listas fueron encabezadas también por ellas. Muchas de las mujeres que postularon en la constituyente, si bien no salieron, luego fueron electas como concejalas, Cores o diputadas. Por lo que es un ejercicio que “da tiraje a la chimenea” y al haber renovación, ayuda a que los grupos de poder no se enquisten, propiciando menos corrupción.

Por lo mismo, se debe seguir trabajando para institucionalizar la paridad, tal como se hizo en países como México, donde es exigida en los gobiernos comunales, poder judicial, ejecutivo y legislativo.

Un elemento a considerar es que ser mujer no es sinónimo de resguardar los derechos de las mujeres, pues si se aplican las mismas lógicas patriarcales, es más de lo mismo. Tampoco es positivo que solo se lleven mujeres para cumplir con la cuota, “acompañando” a o de “relleno”. Tampoco nos suma que terminen yendo solo las hijas, esposas o funcionarias DE, siendo una forma utilitaria para seguir extendiendo o reproduciendo el poder de los que ya lo detengan hace muchísimo tiempo y solo con su venia se puede aspirar a algún cargo. Es por eso que es importante que vayan mujeres que desafíen el poder.

Los partidos políticos reciben recursos públicos para capacitación en materia de género. Por ley el estado proporciona el 10% de lo que recibe cada partido. Por lo mismo, dichas instituciones tienen la obligación de educar y capacitar sus militantes y dejarlas preparadas para estos desafíos y así nadie podrá repetir “que no hay mujeres”.

Debemos evitar que cuando se negocien los distritos y las listas, los lugares considerados más atractivos o icónicos, como el distrito 7, termine con una lista sin mujeres y con 10 mujeres en el distrito de “Macondo”, argumentando que la paridad es global y no tereorial.

Por lo mismo, veremos si el parlamento que se eligirá, tendrá la voluntad de estar a la altura del chile paritario que se requiere.

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