La Corte de Apelaciones determinó que Kasem Arica SpA incurrió en competencia desleal, al utilizar campañas de Google Ads para desviar clientela de esta empresa chilena especializada en gestión de riesgo químico. De ser confirmado este fallo por la Corte Suprema, que contempla una sentencia inédita por sobre $95 millones, se marcaría un precedente en la regulación del marketing digital y la ética empresarial en Chile.
Por más de siete años, Sagita, empresa chilena especializada en gestión de riesgo químico, ha librado una batalla judicial que podría marcar un antes y un después en la defensa de la competencia desleal en el país.
El conflicto que inició contra Kasem Arica SpA, fabricante local de productos para el control de quemaduras químicas, derivó en una sentencia favorable para Sagita en primera instancia —actualmente en revisión por la Corte Suprema—, que ordena una indemnización de 95,4 millones de pesos, una de las más altas registradas en Chile por este tipo de prácticas.
El fallo, publicado por el Poder Judicial, acreditó la particular práctica anticompetitiva de Kasem Arica SpA: utilizó campañas de promoción en Google Ads para desviar clientela, pagando por palabras clave como “Sagita”, “Diphoterine” (nombre del producto estrella de la compañía) y “Prevor” (el laboratorio francés fabricante) para dirigir a los usuarios hacia sus propios anuncios y página web. Según la resolución judicial, los actos constituyeron competencia desleal por “desvío indebido de clientela mediante publicidad comparativa y engañosa en plataformas digitales”. Esto no solo perjudicó a Sagita en sus ventas, sino que habría puesto en riesgo a las personas usuarias al exponerse a productos no certificados y con riesgo de efectos colaterales graves.
“Durante años hemos visto cómo se usa nuestro nombre para atraer clientes a productos que no cumplen los mismos estándares de seguridad ni eficacia”, explica Alexandra Bustamante, gerente técnico y comercial de Sagita. Y agrega: “En todo este tiempo, no solo se han visto afectadas nuestras ventas, sino también la confianza que tanto nos costó construir en industrias donde la seguridad química literalmente salva vidas”.
Ética empresarial en la era digital
El conflicto con Kasem Arica SpA comenzó cuando Sagita detectó una caída abrupta en sus cotizaciones online y descubrió que su marca aparecía como palabra clave en anuncios de un competidor que ofrecía “el mismo producto, pero más barato”.
El problema, aclara Alexandra, era que no se trataba del mismo producto: “Su solución contenía compuestos que pueden aumentar el riesgo de agravar las quemaduras químicas. No es una diferencia comercial, es una cuestión de salud y seguridad”, advierte.
Por esta razón es que el proceso judicial ha incluido peritajes informáticos para probar la manipulación de algoritmos publicitarios y peritajes químicos para comparar la composición de ambos productos. En el proceso también intervino Prevor, empresa francesa fabricante del producto que representa Sagita en Chile, que se sumó como tercero coadyuvante con su propio equipo legal.
El abogado Hans von Marttens, quien ha acompañado a Sagita en gran parte del conflicto y actualmente lidera su representación, explica que este caso “sienta un precedente relevante porque aborda el uso de herramientas digitales bajo el prisma de la competencia desleal, algo todavía poco explorado por la jurisprudencia chilena”.
“El tribunal reconoció que el daño reputacional y comercial puede generarse incluso sin contacto directo entre competidor y consumidor. Basta con intervenir los canales digitales para desviar tráfico y alterar decisiones de compra, lo que en sí constituye una conducta ilícita”, señala von Marttens.
Pese al resultado favorable en primera instancia y ante la Corte de Apelaciones de Santiago, Alexandra Bustamante asegura que el impacto de las prácticas desleales aún se siente: “Kasem sigue usando tácticas similares y hemos recibido incluso amenazas legales. Pero decidimos no callar más, porque este caso demuestra que sí se puede defender la innovación y la ética empresarial en Chile”.
Para von Marttens, la discusión recién comienza: “Una vez que la Corte Suprema se pronuncie, el desafío será que la regulación chilena alcance la realidad tecnológica. La publicidad digital no puede ser un terreno sin ley donde cualquiera compre el nombre de otro para lucrar”.
Y para Alexandra, el mensaje es aún más profundo: “La innovación en Chile debe ir de la mano con la ética. Si una empresa como Sagita, que lleva años salvando vidas y formando profesionales en seguridad química, no puede defender su nombre, entonces estamos castigando el mérito y premiando la trampa”.
Un referente técnico en seguridad química
Fundada hace más de 15 años, Sagita importa y distribuye soluciones para la protección ante emergencias químicas, térmicas y medioambientales, representando en Chile a laboratorios europeos de prestigio, como Prevor (Francia), creador de Diphoterine®, ducha de emergencia química, aplicable a ácidos, bases, solventes, quelantes, reductores oxidantes, capaz de evitar la quemadura química en una aplicación durante el primer minuto.
Además de comercializar este tipo de productos, la compañía se distingue por su enfoque integral: asesora a empresas, capacita a trabajadores y evalúa riesgos en terreno. Su OTEC acreditada por SENCE y su propio sistema de Mapa de Riesgo Químico la han posicionado como una voz experta en seguridad industrial, con presencia en sectores como minería, salud, alimentos, celulosa y energía.