Desafío Levantemos Chile está impulsando una campaña, parte de su programa “A mí sí me importa”, para reunir fondos y ayudar a dos emprendedores y un centro deportivo en la Región Metropolitana.
La primera historia es de Sergio, quien, hace tres años, decidió volver a empezar. Tras cumplir una condena y completar su proceso de reinserción, encontró en el trabajo una forma concreta de reconstruir su vida y abrir camino para otros. Así nació su fábrica de detergentes, un emprendimiento que hoy demuestra que el empleo puede ser una verdadera segunda oportunidad.
Con el apoyo de Fundación Paternitas y el acompañamiento del Padre Nicolás, Sergio hoy cuenta con un espacio donde produce y distribuye cerca de 20.000 bidones mensuales bajo la marca Detergentes Noé. Desde ahí, no solo abastece distintos puntos de venta, sino que también genera empleo para personas que, como él, buscan reinsertarse a través del trabajo, con apoyo profesional en su proceso personal y laboral.
El proyecto funciona, la demanda existe y el equipo está comprometido. Hoy el desafío es crecer. Para aumentar la producción, generar más puestos de trabajo y proyectar un futuro punto de venta propio, Sergio necesita incorporar motores agitadores industriales, equipos clave para fortalecer su capacidad productiva.
La segunda historia es la de Génesis, un ejemplo de resiliencia pura. Tras quedar cesante en enero, transformó su cocina en el sustento de su hijo. Hoy vende en ferias y redes sociales, pero da una batalla doble: sacar adelante su negocio y enfrentar un duro tratamiento de salud. A pesar de todo, no ha dejado de cumplir ni un solo pedido.
Su espíritu es incansable, pero el esfuerzo físico de la repostería manual ya no es sostenible para su condición médica. Necesita urgentemente que la tecnología asuma la carga pesada (amasar, batir, cargar) para que ella pueda seguir trabajando sin poner en riesgo su recuperación.
Para cuidar su salud y potenciar sus ventas, Génesis necesita equipar su taller completo: amasadora, batidora, juguera industrial, horno y un kit para ferias (toldo, mesa y cooler) para vender cómoda y segura.
Finalmente, está la historia de El Club Deportivo, Social y Cultural de Lo Espejo, que para muchas personas es mucho más que un club. Para 25 personas, muchas de ellas con discapacidad y movilidad reducida, el deporte se ha convertido en un espacio de encuentro, autonomía y comunidad. Cada semana entrenan y compiten en torneos de bochas, incluso cuando llegar a entrenar ya es un desafío por la falta de transporte adaptado.
Hoy siguen dando todo, pero con una dificultad concreta: sus implementos están desgastados y ya no alcanzan. Sin el equipamiento adecuado, se les hace cada vez más difícil entrenar, competir y abrir nuevas disciplinas. Para seguir avanzando, necesitan un set de bochas, implementos de entrenamiento y una mesa de ping pong.
Nicolás Canales, Director Operativo de Desafío Levantemos Chile, destaca que “todas estas historias son de esfuerzo, de personas que quieren seguir creciendo, pero que no tienen las herramientas para poder hacerlo. El aporte de todos es fundamental para que ellos puedan seguir avanzando.”
Aquí puedes conocer más y donar: https://desafiolevantemoschile.org/levanta-a-una-familia/