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Dibujemos el verano. Por Pamela Reyes Académica investigadora Facultad de Educación Universidad de Las Américas

La estatal dio a conocer las acciones concretas con las que se ha hecho cargo de las percepciones del impacto de sus operaciones, la manera en la que ha apoyado el desarrollo local y cómo ha promovido un relacionamiento territorial transparente y cercano, con una inversión total superior a los $470 millones.

Los dibujos son un medio de comunicación potente cuando se trata de representar ideas y recuerdos. Su relación con el desarrollo del pensamiento matemático es indiscutible y, por eso, expertos recomiendan dibujar todo lo que este en nuestro alrededor o en nuestros pensamientos.

Cuando un niño dibuja, traduce ideas complejas a un nuevo lenguaje, utiliza puntos, líneas y colores para dar vida a lo que está a su alrededor o simplemente en su mente. Este gesto visual conecta el mundo interior con la lógica externa, revelando cómo se construyen conceptos antes de formalizarse a través de palabras o símbolos matemáticos. Repensar el dibujo como una herramienta cognitiva invita a reconocer que, más allá de ilustrar, el trazo piensa; más allá de decorar, predice; más allá de embellecer, representa.

La matemática escolar ofrece certezas, debería ser considerada como un anclaje emocional que reduce la ansiedad y genera seguridad. El dibujo, por otro lado, abre un espacio creativo, único y controlado por los niños. Cada trazo se relaciona con nociones básicas de la geometría y se convierte en una oportunidad para fortalecer la confianza y el bienestar.

Un estudio exploratorio realizado en cinco jardines infantiles chilenos analizó cómo niños de 5 y 6 años representan la aleatoriedad en el vuelo de un mosquito. Los pequeños lograron expresar ideas complejas como trayectorias y movimientos aleatorios, demostrando que, a temprana edad, son capaces de plasmar nociones básicas de azar con naturalidad.

Otros estudios, aún en proceso de publicación, revelan el poder del dibujo como medio de comunicación y evidencia de aprendizaje en la primera infancia. La mayoría de los trazos infantiles muestra con claridad direcciones y posiciones, validadas por las descripciones verbales de los propios niños. Estos hallazgos confirman que el dibujo es una herramienta potente para introducir conceptos geométricos iniciales, especialmente relacionados con la espacialidad y la temporalidad.

Los dibujos tempranos sientan las bases para que, más adelante, los escolares puedan realizar bosquejos y resolver problemas matemáticos. Constituyen el punto de partida para las representaciones pictóricas que facilitan el tránsito de lo concreto a lo simbólico, tal como propone el enfoque COPISI del Ministerio de Educación.

Los niños nos llevan ventaja con su entusiasmo por dibujar. Este verano, aprovechemos esa energía: invitemos a los pequeños a capturar lo que ven y sienten en los paseos. Porque en cada trazo germina una matemática humana y sensible, íntimamente ligada al arte, a la emoción y a la memoria de sus vacaciones.

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