- Un análisis de la Fundación Intergeographic, revela que alrededor de 120.000 construcciones ubicadas en la Región del Bio Bío, se emplazan en zonas altamente expuestas a incendios forestales, lo que incrementa la vulnerabilidad de las personas ante la ocurrencia de este tipo de emergencia.
La Región del Bio Bío ha enfrentado nuevamente una temporada crítica de incendios forestales, con consecuencias lamentables que han conmovido al país. Durante el último evento de grandes magnitudes ocurridos tanto en la región penquistas como en el Ñuble, cobró la vida de 20 personas y más de 530 casas fueron destruidas por el fuego.
En este contexto, un informe elaborado por la Fundación Intergeographic entrega antecedentes técnicos que permiten comprender cómo ciertos patrones de ocupación del territorio pueden agravar este tipo de emergencias.
El estudio se basó en la combinación de inteligencia artificial y análisis geoespacial avanzado para identificar construcciones y evaluar las condiciones del suelo y la vegetación a nivel regional. A través de un modelo automatizado, se detectaron edificaciones de manera sistemática, estimando su ubicación y superficie, mientras que los análisis ambientales se realizaron mediante geo procesos en ArcGIS Pro, asegurando consistencia y control metodológico.
“El territorio siempre entrega señales claras sobre cómo está siendo ocupado y qué riesgos se están acumulando, pero muchas veces esas señales no se incorporan en la toma de decisiones”, explica Carlos Fuenzalida, secretario ejecutivo de la Fundación Intergeographic.
Las conclusiones fueron alarmantes: alrededor de 120.000 construcciones se encuentran expuestas de manera directa en zonas de amenaza alta y muy alta por incendio forestal en la Región del Bio Bío.
Además, los resultados muestran que sectores con estrés hídrico persistente y una disminución sostenida de la cobertura vegetal coinciden con áreas donde existe una alta concentración de construcciones. Esta superposición, advierte el informe, configura escenarios especialmente vulnerables frente a la propagación de incendios forestales.

“Cuando se combinan suelos degradados, menor cobertura vegetal y presencia de viviendas o infraestructura, el riesgo deja de ser teórico y pasa a ser concreto”, señala Fuenzalida. “Los incendios que hemos visto recientemente en el Biobío no ocurren en el vacío, sino en territorios que han ido acumulando fragilidad durante años”.
Desde la Fundación Intergeographic destacan que el uso de inteligencia artificial fue acotado y complementario, mientras que el análisis territorial se sustentó en metodologías geoespaciales consolidadas. “La tecnología no reemplaza la planificación, pero sí permite anticiparse. Hoy podemos saber con bastante precisión dónde están las construcciones y en qué condiciones ambientales se emplazan”, agrega el secretario ejecutivo.
Esta información es clave para orientar una planificación territorial más responsable, proteger áreas sensibles y evitar nuevas construcciones en zonas de alto riesgo. “No se trata solo de reaccionar cuando el incendio ya ocurrió, sino de usar los datos para reducir la exposición antes de que la emergencia se produzca”, concluye Fuenzalida.