Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos confirmaron este martes el fallecimiento de once personas tras la ejecución de tres ataques dirigidos contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico. Según el reporte oficial del Comando Sur, las operaciones se llevaron a cabo el lunes en aguas internacionales.
El balance de las intervenciones, difundido a través de la red social X, detalla que los fallecimientos se distribuyeron de la siguiente manera: «cuatro muertos en la primera embarcación en el Pacífico oriental, cuatro en la segunda embarcación en el Pacífico oriental y tres en la tercera embarcación en el Caribe».
A través de material audiovisual compartido por la autoridad militar, se observan los momentos previos al impacto en los tres navíos; dos de ellos permanecían estáticos al momento del bombardeo, mientras que el tercero se desplazaba a alta velocidad. En las grabaciones es posible identificar movimiento humano dentro de dos de las lanchas antes de las detonaciones.
Debate sobre la legalidad internacional
Estas acciones se enmarcan en la ofensiva iniciada por la administración de Donald Trump en septiembre, la cual suma a la fecha un saldo de al menos 140 personas fallecidas en aproximadamente 40 ataques.Si bien el Gobierno estadounidense sostiene que enfrenta a «narcoterroristas» en América Latina, la falta de pruebas concluyentes sobre el cargamento de estas naves ha generado controversia.
Expertos en derecho internacional han manifestado su preocupación, señalando que estos operativos podrían catalogarse como ejecuciones extrajudiciales, bajo el argumento de que se ha fijado como blanco a civiles que no suponen un riesgo inminente para la seguridad de los Estados Unidos. Por su parte, Washington defiende la legitimidad de estas misiones comparándolas con las intervenciones realizadas durante décadas contra células yihadistas en Somalia, Yemen o Siria.
Despliegue regional y contexto geopolítico
La presencia naval estadounidense en el Caribe no solo busca la interrupción del contrabando marítimo, sino que ha sido clave en la presión sobre el gobierno venezolano, facilitando el bloqueo petrolero y la captura del líder Nicolás Maduro, quien se encuentra bajo custodia en territorio norteamericano. No obstante, la capacidad operativa en la zona ha visto cambios recientes: el portaaviones USS Gerald R. Ford, núcleo de la flotilla regional, fue trasladado la semana pasada hacia el Medio Oriente como medida de disuasión frente a Irán.