Avances en traumatología y kinesiología han impulsado tratamientos más funcionales, que priorizan la movilidad y la rehabilitación temprana por sobre la inmovilización rígida prolongada.
Durante décadas, la inmovilización con yeso fue la estrategia predominante para tratar esguinces y fracturas, bajo la premisa de que limitar el movimiento permitía una adecuada reparación de los tejidos.
Actualmente, la evidencia científica ha permitido comprender que los procesos de recuperación del cuerpo requieren cargas y movimientos progresivos, y que la inmovilización rígida y prolongada conlleva costos relevantes para la función.
Juan Ignacio de la Fuente, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello señala que “la investigación demuestra que el uso extendido de yeso aumenta el riesgo de rigidez articular, atrofia muscular, pérdida de control neuromuscular y, en el caso de las extremidades inferiores, puede favorecer complicaciones como la trombosis venosa profunda”.
Frente a este escenario el también kinesiólogo explica que, los enfoques funcionales han ganado protagonismo, especialmente en lesiones frecuentes como los esguinces de tobillo, donde el soporte externo acompañado de rehabilitación y carga temprana según tolerancia logra resultados iguales o mejores en función y retorno a las actividades, en comparación con la inmovilización rígida prolongada.
Los avances del movimiento
El docente explica que los avances en kinesiología y rehabilitación han permitido proteger las lesiones sin necesidad de inmovilizar completamente. “Se destaca la rehabilitación temprana y progresiva, el entrenamiento neuromuscular y propioceptivo, y el uso de criterios funcionales de retorno que evalúan fuerza, equilibrio, saltos y tolerancia a la carga, más allá del simple paso del tiempo”, indica de la Fuente.
A estos avances se suman dispositivos de soporte externo como el taping rígido o elástico, tobilleras semirrígidas, botas y férulas termoplásticas, que entregan estabilidad, permiten controlar el edema, facilitan la higiene y favorecen el inicio precoz de movilidad guiada.
Actualmente los esguinces de tobillo una de las lesiones más comunes, por ejemplo, el docente explica que “es necesario priorizar la protección relativa, la carga según tolerancia y una rehabilitación progresiva que incluye movilidad, fortalecimiento, balance y tareas específicas como correr, saltar o cambiar de dirección”,
En el caso de fracturas estables o de bajo riesgo, muchas se tratan hoy con férulas removibles u órtesis. “En población pediátrica, por ejemplo, ciertas fracturas de muñeca pueden manejarse de forma segura con férulas por pocas semanas, mientras que en algunas fracturas estables de tobillo la evidencia muestra resultados funcionales comparables o incluso ventajosos frente al yeso tradicional”, indica.
“No obstante, el yeso sigue siendo indispensable en fracturas inestables, lesiones con alto riesgo de desplazamiento, dolor elevado o cuando se requiere máxima protección continua, considerando siempre la estabilidad mecánica, el estado de los tejidos, las características de la persona y el plan de rehabilitación”, concluye.