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¿Qué hacer con la plaga de conejos en Las Condes? especialistas llaman a respuesta técnica y responsable

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

Ante la proliferación de conejos en un terreno abandonado de la comuna de Las Condes, que alcanzaría más de un centenar de ejemplares, autoridades sanitarias, ambientalistas y académicos han expresado su preocupación por los riesgos ecológicos, de salud pública y estructurales asociados a esta plaga.

La rápida reproducción de estos mamíferos —que no son especies nativas de Chile— ha generado un crecimiento exponencial de su población en zonas urbanas de la capital. Un solo conejo puede tener varias crías por camada, lo que favorece multiplicaciones aceleradas si no existe control adecuado.

Riesgos asociados a la proliferación sin manejo técnico

Gricel Riquelme, docente de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad del Alba explica que, si bien la imagen y presencia de conejos en el sector eriazo en Las Condes parece pintoresco y hasta inofensivo, dicha presencia esconde problemas que son muy complejos:

Impacto ambiental negativo. Según la experta, “los conejos consumen grandes cantidades de vegetación y pueden competir con fauna nativa por alimento y hábitat. Su sobrepastoreo favorece la pérdida de biodiversidad y altera los ecosistemas urbanos y periurbanos. Esto coincide con informes internacionales que muestran que la presencia de poblaciones densas de conejos puede conducir a degradación del suelo y disminución de vegetación nativa”, detalla Gricel Riquelme.

El daño a infraestructura y riesgo urbano es otro factor: “Las madrigueras producidas por conejos pueden debilitar suelos y provocar erosión, además de representar un riesgo para las personas y las mascotas en zonas residenciales. Esto está documentado en estudios que identifican la excavación de conejos como un factor que deteriora jardines, zonas verdes e incluso puede amenazar estructuras subterráneas”, agrega la docente de la Universidad del Alba.

Finalmente, el impacto a la salud pública y la zoonosis. La académica relata que, aunque los conejos urbanos no son vectores directos de enfermedades graves para humanos, “las grandes concentraciones animales pueden favorecer las infecciones y parasitosis y la transmisión de enfermedades propias de la especie. Es fundamental evitar la manipulación sin protección y que personas no especializadas intenten capturarlos o trasladarlos”.

Recomendaciones

Para enfrentar este problema, la experta de la Universidad del Alba detalla que es vital:

  1. No alimentar ni incentivar la presencia de los conejos. Al proporcionar comida, se favorece su reproducción descontrolada y dependencia de humanos, lo que puede aumentar la presión sobre espacios públicos y privados.
  2. Reportar los avistamientos a la autoridad local (municipio y servicios de fauna). Es esencial que los organismos competentes conozcan la dimensión real del problema para diseñar estrategias de control basadas en evidencia científica.
  3. Implementar programas de control poblacional técnico y ético. Esto incluye opciones como esterilización/contracepción química, cercos físicos que dificulten la reproducción y movilidad, e intervenciones guiadas por profesionales veterinarios especializados en fauna urbana.
  4. Monitoreo continuo del territorio urbano. Las y los expertos señalan que solo a través de vigilancia sistemática se puede medir la evolución de la población y prever medidas antes de que se generen daños mayores.
  5. Campañas educativas para la ciudadanía. Promover prácticas responsables de convivencia con la fauna y difundir información confiable para evitar mitos o acciones contraproducentes, como liberar ejemplares en áreas silvestres donde pueden convertirse en invasores.

Llamado a autoridades y comunidad

Desde la academia, además, se insta a las autoridades comunales y metropolitanas a priorizar el manejo integral de esta plaga, integrando a especialistas en fauna urbana y veterinaria para diseñar medidas sostenibles.

¿Qué dice la ley en Chile?

La Ley de Caza en Chile (Ley 19.473) clasifica al conejo como una especie exótica invasora y dañina, lo que permite el control poblacional debido a los graves daños ecosistémicos y estructurales que generan, especialmente en zonas precordilleranas como Las Condes.

En este contexto, la especialista señaló que el control de la plaga debe realizarse bajo criterios técnicos y conforme a la normativa vigente, con el objetivo de proteger la biodiversidad local, así como la seguridad y calidad de vida de quienes habitan las zonas afectadas. Asimismo, indicó que cualquier medida debe ser coordinada con las entidades competentes, evitando prácticas que puedan generar sufrimiento innecesario a los animales o impactos ambientales adicionales.

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