Con el inicio del 2026, Carpa Azul dio comienzo a un nuevo ciclo de programación artística, consolidando 16 años de trayectoria como espacio cultural independiente, colectivo y profundamente vinculado a su territorio. Bajo el eje “Circo y Gestión para un Territorio Vivo”, el centro cultural inaugura una etapa de madurez marcada por la profesionalización de su equipo, una programación sostenida durante todo el año y el fortalecimiento del trabajo colaborativo a nivel local, nacional e internacional.
La temporada de verano ya comenzó el pasado sábado 21 de febrero con la realización de la Varieté Internacional Galea Emigrante, una instancia emblemática y largamente esperada por el público y la comunidad artística. Esta función marcó el inicio del ciclo estival, reuniendo a artistas circenses viajeros que recorren distintos territorios durante el verano y que encontraron en Carpa Azul un espacio para compartir sus lenguajes, técnicas e inquietudes creativas.
Según explica Carla Céspedes, parte del equipo de programación, la Varieté Internacional es un momento especialmente significativo para el mundo del circo, ya que permite el encuentro entre colegas, amistades y profesionales que están en gira, generando un cruce de experiencias artísticas y humanas. La función presentó disciplinas como trapecio, lira aérea, mástil chino, malabares con manipulación de objetos y movimiento acrobático, junto a la animación del payaso Canijo, artista proveniente de Santiago, quien se presentó por primera vez en Carpa Azul como anfitrión de la velada. La jornada se complementó con música y espacios de encuentro que invitaron a compartir y habitar el entorno de la carpa.
La programación de verano continuará este viernes 27 de febrero con la presentación de “La Fragilidad de la Memoria”, de la compañía Tallering con Banana, una agrupación estrechamente vinculada al desarrollo histórico del espacio. Este montaje corresponde al cierre de su gira por Chile, culminando en Valparaíso antes de su regreso a Argentina, otorgando un carácter simbólico al encuentro.
Se trata de un espectáculo que, desde el lenguaje circense, invita a reflexionar sobre la memoria colectiva, la identidad y el sentido de pertenencia, proponiendo una experiencia poética y sensible pensada para ser compartida en familia, donde el circo se pone al servicio de un momento único e irrepetible.
Durante el 2026, Carpa Azul profundizará una programación permanente que contempla funciones de circo familiar, talleres formativos abiertos a personas con y sin experiencia, espacios de especialización para artistas en proceso de profesionalización y el fortalecimiento del Semillero Carpa Azul, dirigido a niños, niñas y jóvenes. A ello se suma un trabajo continuo de vinculación territorial con organizaciones del sector Barón, además de alianzas estratégicas con otros espacios culturales circenses del país y del extranjero.
De esta forma, Carpa Azul inicia el año reafirmando su rol como un proyecto cultural vivo, donde el circo, la gestión y el trabajo comunitario se articulan como motores de encuentro, memoria y transformación territorial.