Chile enfrenta una crisis silenciosa en cáncer. En los últimos cuatro años, miles de pacientes oncológicos han vivido una realidad marcada por listas de espera, falta de acceso oportuno y ausencia de alternativas terapéuticas innovadoras en primera línea.
El cáncer es hoy la primera causa de muerte en Chile, superando a las enfermedades cardiovasculares. Cada año se diagnostican más de 58.000 nuevos casos y más de 28.000 personas fallecen por esta enfermedad. Detrás de cada cifra hay un rostro, una familia y una historia interrumpida.
Desde la sociedad civil organizada, particularmente desde la Fundación Oncológica La Voz de los Pacientes Chile, durante estos años presentamos cartas formales, sostuvimos reuniones y marchamos por quienes transitan el cáncer en nuestro país. Lo hicimos con un objetivo claro: que las y los pacientes pudieran acceder a alternativas terapéuticas innovadoras en primera línea, aumentando sus posibilidades de sobrevida y calidad de vida.
Sin embargo, la respuesta fue insuficiente. Las demandas por acceso oportuno se tradujeron, en muchos casos, en aumento de listas de espera, retrasos en diagnósticos, falta de incorporación de terapias innovadoras e inequidades territoriales en acceso a especialistas y tratamientos.
La falta de decisiones oportunas no solo impacta en la vida de los pacientes, sino que también tiene un efecto económico. La incorporación temprana de terapias innovadoras suele ser costo-efectiva para el sistema de salud, al reducir hospitalizaciones, complicaciones y tratamientos en etapas avanzadas.
El paciente debe estar en el centro. No estamos hablando de estadísticas. Estamos hablando de madres, padres, hijos e hijas que pudieron haber vivido más tiempo si el acceso hubiese sido oportuno.
De cara a la próxima administración, desde la sociedad civil exigimos:
• Avances concretos en acceso a innovación oncológica.
• Reducción real y medible de listas de espera.
• Participación efectiva de la sociedad civil en las decisiones sanitarias.
• Criterios técnicos basados en evidencia y realidad territorial.
El cáncer no espera. Cada día cuenta. Cada decisión tardía cuesta vidas.
Chile necesita una política oncológica ejecutiva, centrada en el paciente y con resultados medibles.
Porque en cáncer, llegar tarde no es una opción.
Y salvar vidas debe ser siempre la prioridad.