La medida es planteada sobre la base del abandono estatal de los territorios y busca propiciar un crecimiento justo y sostenible entre las ciudades y los puertos del país. El presidente del gremio, Mauricio Soria, advirtió que el desarrollo portuario no puede limitarse a la infraestructura interna, sino que debe compensar el impacto en la calidad de vida de las comunidades locales.
Ad portas del cambio de mando, la Asociación Nacional de Ciudades Puerto y Borde Costero (ANCPCH), a través de su presidente y alcalde de Iquique, Mauricio Soria, emitió un llamado al Estado para establecer una Política y Estrategia Nacional Portuaria —aún pendiente— que termine con la improvisación en la modernización del sector y garantice un crecimiento sostenible y justo para las ciudades puerto y bordes costeros del país.
El jefe comunal reconoció avances en materia portuaria, como la aprobación ambiental del Terminal 2 en Valparaíso, pero subrayó que la Asociación sostiene que los sucesivos gobiernos han dejado a la deriva la actividad de la cual depende el 95% del comercio exterior chileno. El modelo actual carece de una visión común, permitiendo que las licitaciones se decidan bajo criterios individuales de gerencias de turno, en lugar de una planificación estratégica de Estado.
EL FACTOR HUMANO
El eje central de la demanda de la Asociación es la urgencia de establecer mecanismos de compensación por ley, como el Royalty Portuario o la Tarifa Única Portuaria (TUP), que podrían servir para el desarrollo conjunto de los territorios.
«Las empresas portuarias velan de la puerta hacia adentro, mientras la cadena de última milla está colapsada y en conflicto con el tránsito urbano cotidiano», señaló Soria. «Esto se debe remediar por ley: los recursos deben servir para resolver los problemas de infraestructura entre el puerto, los accesos a la ciudad y los centros de acopio».
Además, postuló que existen puntos críticos que requieren atención inmediata para asegurar la competitividad del país. Entre ellos, destacó la saturación logística visualizada por la falta de coordinación en las áreas de influencia de San Antonio y Valparaíso, así como el potencial del norte del país para convertirse en la gran plataforma logística del Pacífico sudamericano y conectar los corredores del continente, siempre que el Estado asuma una política pública activa.
Finalmente, instó a que el país adopte un escenario global con visión internacional que permita, ante las tensiones entre potencias como EE. UU. y China, contar con vías alternativas. En ese sentido, apeló a la necesidad de atraer inversiones diversas que fortalezcan la soberanía económica de los puertos chilenos.
La Asociación Nacional de Ciudades Puerto y Borde Costero reafirma su compromiso de seguir presionando en el Parlamento por una legislación que no solo mire las grúas y los muelles, sino que ponga en el centro la dignidad de los ciudadanos que conviven día a día con la actividad portuaria.