Esta jornada, en el tribunal de garantía de Valparaíso fue presentada la querella en contra del responsable del homicidio de la joven Camila Andrea Ponce Arriagada, quien murió el pasado 24 de marzo tras ser agredida brutalmente por un conductor, con el cual la víctima sostuvo una disputa vial, la tarde del 19 de marzo pasado, en la avenida España, cuando ambos se desplazaban desde Valparaíso a Viña del Mar.
Un hecho que aún no tiene detenidos, pese a la existencia de diversas cámaras de televigilancia en el lugar del ataque, específicamente en el sector de Remodelación Balmaceda, conocido popularmente como «Yolanda».
La familia, representada por los abogados Pedro Delgado y Omar Valdivia, entregaron el documento tras lo cual reiteraron la necesidad de investigar el hecho y detener al responsable, donde ni siquiera ha sido solicitado el testimonio del testigo clave en este hecho: el pasajero del vehículo de aplicación que era trasladado por la mujer de 21 años, quien murió cuando permanecía internada en el Hospital Carlos van Buren de Valparaíso.
De acuerdo al relato de la querella, elaborado por los padres de la mujer fallecida, el 19 de marzo de 2026, aproximadamente a las 16:30 horas, «Camila Andrea Ponce Arriagada, de 21 años, se desempeñaba realizando labores como conductora de una aplicación de transporte de pasajeros en la comuna de Valparaíso… mientras circulaba a la altura del sector Jumbo Barón en la comuna de Valparaíso, se produjo una discusión vial con el conductor de un automóvil. En dicho contexto, el sujeto procedió a lanzar un objeto contundente contra el vehículo que conducía la víctima, impactándolo y provocando daños materiales».
El relato de sus padres sigue indicando que «Lejos de cesar su conducta, el agresor inició una persecución y acoso constante mientras ambos vehículos se desplazaban por Avenida España en dirección a Viña del Mar. Al llegar a un punto del trayecto, específicamente al semáforo (instalado recientemente) pasado la bencinera Shell ambos conductores descendieron de sus móviles. Fue en ese instante cuando este sujeto, hasta ahora no identificado -pero muy identificable por las cámaras del lugar- procedió a agredir físicamente a la joven de 21 años con una violencia desmedida y una clara intención de degradación. El sujeto la tomó del cabello, arrastrándola por el pavimento -en un acto de absoluta cosificación y desprecio a su condición de mujer- para luego propinarle golpes que la dejaron tendida en el suelo, en un estado de absoluta indefensión… Estando nuestra hija inerte en la calzada, el agresor abordó nuevamente su vehículo y, con una evidente intención de matar (animus necandi), procedió a arrollarla, pasando la estructura del móvil sobre su cuerpo. Acto seguido, el victimario se dio a la fuga del lugar de los hechos, sin prestar auxilio a la víctima ni dar cuenta a la autoridad, todo esto en presencia de un testigo presencial que viajaba como pasajero en el vehículo de nuestra Camilita».
Tras ésto, ella fue trasladada de urgencia al Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, ingresando a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en estado de extrema gravedad. Pese a los esfuerzos médicos, el día 23 de marzo de 2026, alrededor de las 10.50 AM, se diagnosticó su muerte cerebral. «Respetando su voluntad que muchas veces nos manifestó, se procedió a la donación de sus órganos, produciéndose su fallecimiento definitivo a las 03:00 horas del día de ayer, 24 de marzo de 2026».
A la hora de establecer la calificación jurídica, los querellantes sostienen que si bien el origen fue una disputa vial, «la dinámica de la agresión mutó hacia una violencia de género específica. El hecho de que el agresor haya procedido a arrastrar a Camila del cabello antes de atropellarla con el objetivo de matarla, constituye una manifestación de poder, dominación y desprecio que se encuadra en la denominada «violencia de género».
Los hechos también configuran el delito de Homicidio Calificado, bajo las circunstancias de Alevosía y Ensañamiento, a lo que se suma el de femicidiom de acuerdo a las agravantes descritos en la presentación.
«El agresor actuó sobre seguro al atropellar a la víctima mientras esta se encontraba en el suelo, tras haber sido golpeada, impidiendo cualquier posibilidad de defensa o huida. El acto de arrastrarla del cabello y golpearla previo al atropello aumentó deliberadamente el mal del delito, causando sufrimientos innecesarios para la ejecución de la muerte… con desprecio de su condición de mujer».
Piden como sanción la pena de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo, debido a los diversos agravantes existentes para este crimen cometido a plena luz del día.