El actual escenario de tensión en el Estrecho de Ormuz continúa generando incertidumbre en los mercados logísticos globales, sin una visibilidad clara respecto a su duración o eventual escalamiento. Si bien en los tráficos transpacíficos —particularmente desde China hacia la costa oeste de USA, México, Centroamérica y LATAM— los incrementos se han limitado principalmente a ajustes por combustible, en otras rutas como el Mediterráneo y zonas cercanas al conflicto ya se observa una aplicación sostenida de recargos adicionales, incluyendo War Risk Surcharge y GRI, entre otros.
A la fecha, adicionalmente, no se observa un desequilibrio relevante en los stocks de contenedores. Sin embargo, de mantenerse o escalar el conflicto, es razonable prever que esta condición podría verse afectada, considerando que varias rutas en el Mediterráneo podrían modificar sus itinerarios, generando desbalances de equipos y eventuales restricciones operativas.
Este tipo de escenarios puede evolucionar rápidamente y trasladar estos sobrecostos a otras rutas relevantes para Chile. Existe, entonces, un alto riesgo de incrementos tarifarios adicionales en el corto plazo, así como ajustes en condiciones logísticas.
En este contexto, la recomendación es:
Anticipar cierres de embarques y asegurar tarifas vigentes mientras las condiciones actuales se mantengan.
Evitar exposiciones a futuras alzas derivadas de recargos adicionales o ajustes de mercado.
Coordinar con anticipación espacios y equipos, ante posibles restricciones o desbalances.
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