El entrenamiento funcional y el HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) se han posicionado como dos de las tendencias más populares en el mundo del fitness. Mientras el primero busca preparar al cuerpo para las exigencias reales del entorno y las actividades cotidianas, el HIIT surge como una estrategia para mejorar el consumo máximo de oxígeno mediante ejercicios de alta intensidad, lo que hace necesario comprender sus verdaderos beneficios y limitaciones antes de incorporarlos a la rutina.
Son opciones existentes en gimnasios y centros deportivos. Son altamente valoradas y de alta demanda por parte de las personas que buscan mantener el cuerpo en buena condición física y mental. Un aspecto que los deportistas destacan a la hora de entrenar, siempre bajo la supervisión de especialistas. Cristián Gutiérrez, académico de Entrenador Deportivo de la U. Andrés Bello, sede Concepción, explicó que el entrenamiento funcional es un método que entrena al cuerpo para aquello para lo que fue diseñado, teniendo en cuenta las características del entorno operativo en el que se desenvuelve y las actividades que realiza.
“El principal objetivo es realizar los mismos movimientos que se hacen en el deporte para así fortalecer grupos musculares, tendones, ligamentos, articulaciones, y adquirir mayor rendimiento deportivo”, detalló.
Todos pueden practicar
Gutiérrez aclara que no es solo para deportistas. “Eso es un mito, el entrenamiento funcional es para todo tipo de persona, que quiere potenciar sus movimientos naturales, y por ende reforzar su musculatura y mantener alejada las lesiones”, explicó.
Insistió en que “no existen restricciones, ya que incluso personas con algunas patologías se benefician de este tipo de entrenamiento, sobre todo en lo que respecta a la movilidad, la estabilidad, y recuperación de movimientos”.
Sin embargo, precisó que hay errores comunes al practicarlo, “como el exceso de uso de superficies inestables con el uso de pesos externos donde estos generen peligro en la ejecución, que pueden ser caídas, esguinces, traumas. Además, también es un error pensar que todo tipo de movimiento poco convencional es entrenamiento funcional”.
Agregó que es un mito que el entrenamiento funcional no sirve para ganar masa muscular, “ya que el realizar ejercicios con sobrecarga produce hipertrofia, lo que es sinónimo de aumento de masa muscular”.
Alta intensidad
El High-Intensity Interval Training (HIIT) es un entrenamiento interválico de alta intensidad, explicó Gutiérrez. Este tipo de entrenamiento nace con la idea de mejorar el VO2max (consumo máximo de oxígeno) en deportistas. “En palabras sencillas, sería la máxima cantidad de oxígeno que el organismo es capaz de captar cuando realiza ejercicios de alta intensidad”, dijo.
El académico UNAB que este método de entrenamiento consiste en realizar bloques generalmente de dos minutos y medio a tres, con tres minutos de descanso, donde lo que prima es alcanzar la máxima intensidad posible y esto repetirlo entre tres a siete veces como máximo.
“Estos bloques se pueden realizar corriendo, en bicicleta, en remadoras, etc. Luego de unas pocas semanas los deportistas ven aumentado su consumo máximo de oxígeno, por lo que su eficiencia se ve demostrada en un par de semanas”.
Cómo practicarlo
El experto afirma que, dentro del entrenamiento HIIT, “encontramos subdivisiones como el entrenamiento HIIT de corta duración) donde se pueden realizar ejercicios de bloques de distinto tiempo en segundos, como, por ejemplo: varias series de 20 segundos de trabajo intenso por 20 segundos de descanso, siempre a la máxima intensidad posible, por ejemplo, en, bicicleta de spinning, o corriendo, o en circuitos de estaciones con implementos”.
En cuanto a la creencia de que el HIIT quema más grasa que otros tipos de ejercicio, explicó que los estudios más recientes, concluyen que el HIIT es uno de los métodos de entrenamiento que más quema (oxida) grasas.
“Lo interesante es que nace como método de entrenamiento para la mejora del consumo de oxígeno en deportistas de alto rendimiento, pero los científicos notaron que el entrenamiento HIIT, producía una pérdida de grasa bastante rápida en sujetos con sobrepeso y obesidad, por lo que resulta en una buena estrategia para tratar problemas de obesidad”, comentó.
Desmitificando creencias
El docente UNAB explicó que el HIIT es recomendable para principiantes, “siempre bajo supervisión de entrenador, el cual cuantifica la carga del entrenamiento como los descansos, y la cantidad de veces que se debe realizar a la semana”.
Se cree que mientras la persona más suda, más grasa quema. “Cuando una persona suda, es porque elimina agua de su organismo por aumento de la temperatura producto del ejercicio”, afirmó Gutiérrez. Asimismo, comentó que el HIIT es mejor que cualquier otro tipo de ejercicio, cuando el tiempo de entrenamiento es limitado, ya que la comunidad científica afirma y respalda esto con estudios, además otro tipo de entrenamiento que da bastante resultado es el entrenamiento concurrente (mezcla de ejercicio de pesas, seguido por ejercicio aeróbico), el cual también ayuda a la pérdida rápida de porcentaje de grasa.
En cuanto a la creencia de que entrenar todos los días siempre es bueno, explicó que es verdad y mito. “Depende, si el entrenamiento es para un deportista de alto rendimiento no hay problema, pero para personas amateurs se recomienda 4 a 5 veces por semanas y donde se cumpla con la alternancia de intensidad y sobrecarga, que asegure a no entrar en procesos catabólicos (pérdida de masa muscular) o sobreentrenamiento”, finalizó.