Buscar

Desafíos del país en materia de emprendimiento. Por Luis Palma Campos, Académico de Vinculación con el Medio. Ingeniería Comercial Universidad San Sebastián, Sede Valdivia

De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2024, Chile se ubica entre los primeros lugares a nivel mundial en actividad emprendedora temprana, con un 27,2% de la población adulta involucrada en la creación o gestión de nuevos negocios. Este indicador da cuenta de un ecosistema dinámico, donde existe una alta valoración cultural del emprendimiento, una significativa percepción de capacidades y un entorno que, al menos en términos generales, ha ido facilitando la creación de nuevas iniciativas económicas.

Sin embargo, también enfrenta señales preocupantes: la intención de emprender ha caído y el miedo al fracaso sigue siendo una barrera relevante.

Chile ha avanzado en generar condiciones favorables, con programas públicos, digitalización y apoyo institucional. No obstante, persisten desafíos estructurales como el acceso al financiamiento, especialmente en etapas iniciales, la excesiva burocracia, la baja articulación entre academia e industria y las brechas en educación emprendedora.

Otro aspecto relevante es la persistencia de brechas estructurales en el ecosistema. Entre ellas destacan las dificultades de acceso a financiamiento, especialmente en etapas tempranas; la baja calidad de la educación en emprendimiento a nivel escolar; la limitada transferencia de conocimiento desde la investigación hacia el mercado; y las brechas de género que afectan la participación y crecimiento de las mujeres emprendedoras. Además, una proporción importante de los emprendimientos en el país surge por necesidad más que por oportunidad, lo que limita su potencial de crecimiento, innovación y escalabilidad.

El nuevo gobierno enfrenta el desafío de reactivar la confianza, incentivar la inversión y avanzar en una estrategia de largo plazo que permita consolidar un ecosistema más inclusivo, descentralizado y sostenible. El emprendimiento no solo genera empleo, sino también innovación y desarrollo.

Es clave mejorar el acceso al financiamiento, especialmente en etapas iniciales, diversificando fuentes como capital de riesgo y crowdfunding, junto con reducir la burocracia. También es urgente fortalecer la educación emprendedora desde temprana edad, promoviendo habilidades como creatividad, innovación y gestión del riesgo. A su vez, se debe potenciar la articulación entre academia, sector productivo y Estado para impulsar la innovación aplicada. Finalmente, es necesario avanzar en una regulación más ágil que facilite la formalización y el crecimiento de los emprendimientos.

noticias relacionadas

Expresión, cancelación y salud mental. Por Ps. Romina León, Magister en Psicología Clínica. Profesora Escuela de Psicología Uandes

Cuando la Contraloría dice «se acabó el recreo». Por Clemente Labadía, CFO de Rindegastos

El mito de que el Estado “gana” con la bencina cara. Por Alejandro Urzúa – Analista económico UNAB y OpenBBK

Chile: para, mira, escucha. Por Lucy Ana Avilés, Presidenta Fundación Viento Sur