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El oro se consolida como refugio en Chile en medio de la incertidumbre global

El aumento sostenido en la demanda global, que ha crecido más de un 20% anual impulsada por la compra de bancos centrales, y un escenario internacional marcado por la incertidumbre económica y geopolítica están reforzando el rol del oro como activo refugio. En Chile, este fenómeno comienza a reflejarse con fuerza en el comportamiento de las
personas, donde ya no solo inversionistas tradicionales están incorporando este metal en sus decisiones financieras.

En un contexto global tensionado por conflictos internacionales, presiones inflacionarias y volatilidad en los mercados, el oro ha retomado protagonismo como uno de los activos más observados por gobiernos, instituciones y personas. En los últimos años, la demanda por oro físico ha crecido de manera sostenida, impulsada, entre otros factores, por la compra estratégica de bancos centrales que han duplicado su adquisición de oro físico como parte de
sus reservas, en una búsqueda por diversificar sus activos y reducir su exposición a monedas tradicionales.

Este escenario internacional tiene un correlato cada vez más visible en Chile. Durante los últimos siete años, el acceso al oro físico se ha democratizado, permitiendo que personas naturales, más allá de grandes inversionistas, comiencen a incorporar este activo como parte de sus estrategias de resguardo. La posibilidad de adquirir lingotes o piezas de menor escala ha contribuido a abrir un mercado que históricamente parecía lejano para el público general.

Desde esta transformación del mercado, Juan Carlos Cano, subgerente comercial de Aurus Joyería, ha seguido de cerca la evolución del comportamiento de los clientes y el creciente interés por el oro como herramienta financiera.

“El oro está dejando de ser percibido exclusivamente como un bien asociado a la joyería o a grandes patrimonios, y comienza a ocupar un rol más estratégico en la protección del capital. Hoy vemos cómo cada vez más personas lo consideran dentro de sus decisiones financieras, no necesariamente buscando rentabilidad inmediata, sino estabilidad en el tiempo”, explica Cano.

A diferencia de otros instrumentos, el oro posee características que explican su comportamiento en escenarios de incertidumbre: es un activo físico, escaso, no depende de la emisión de gobiernos ni de políticas monetarias, y no está expuesto al riesgo de contraparte. En términos prácticos, esto significa que, mientras otros activos pueden verse
afectados por decisiones económicas o eventos externos, el oro tiende a mantener su valor relativo en el largo plazo.

Desde una perspectiva patrimonial, su rol no está necesariamente en generar altas rentabilidades en el corto plazo, sino en equilibrar portafolios frente a escenarios adversos. Históricamente, su comportamiento ha mostrado una tendencia a fortalecerse en contextos donde otros activos pierden valor, lo que lo posiciona como una herramienta de diversificación más que de especulación.

Este cambio también se refleja en el perfil de quienes hoy acceden al oro en Chile. Según explican desde Aurus Joyería, si bien continúan existiendo inversionistas que adquieren grandes volúmenes, se ha observado un crecimiento sostenido de compradores minoristas, que optan por piezas más pequeñas o lingotes como una forma de resguardar ahorros en el tiempo.

“Lo que estamos viendo es una ampliación del perfil de cliente. Hoy no solo participan inversionistas tradicionales, sino también personas que buscan proteger su patrimonio frente a la incertidumbre. Esa democratización del acceso ha sido clave para entender el crecimiento que está teniendo el oro en el país”, agrega Cano.

En paralelo, el mercado local también ha evolucionado en términos de oferta y modelos de negocio. En el caso de Aurus Joyería, su operación combina la compra y reciclaje de oro con procesos de refinamiento y comercialización, permitiendo establecer precios alineados al valor internacional del metal y ofreciendo alternativas como la recompra o acuerdos de retroventa, lo que entrega mayor flexibilidad y transparencia a quienes transan este tipo de activos.

En este contexto, el oro no solo recupera su valor histórico como símbolo, sino que también refuerza su rol como herramienta financiera en escenarios complejos. En un entorno donde la incertidumbre se ha vuelto parte del paisaje económico, su capacidad de mantener valor en el tiempo sigue posicionándolo como una de las referencias más estables dentro del sistema, con un crecimiento sostenido tanto en la demanda global como en la participación de nuevos perfiles de compradores en Chile.

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