La cuenta regresiva para el evento deportivo más masivo del país ha comenzado. El próximo domingo 26 de abril, las calles de la capital volverán a latir con la Maratón de Santiago, que espera reunir a 33.000 corredores frente al Palacio de La Moneda. En esta 18ª edición, la atención no solo está en el cronómetro, sino en cómo la ciencia aplicada al calzado optimiza la experiencia de correr.
Cada vez más personas se preparan para enfrentar los 10K, 21K y 42K de la Maratón de Santiago, uno de los eventos deportivos más importantes del país. Según la Radiografía del Deporte 2025, elaborada por Cadem y Sparta, el 58% de las personas declara realizar actividad física, y el running se posiciona entre las disciplinas más populares con un 14% de las preferencias, solo superado por el fútbol, el gimnasio y el ciclismo.
La evolución de esta práctica ha estado marcada por el desarrollo de nuevas tecnologías para mejorar el rendimiento, reducir la fatiga y prevenir lesiones.
Para que estos miles de corredores crucen la meta con éxito, la ciencia juega un rol invisible pero vital en el calzado deportivo, que incorpora materiales avanzados y sistemas de amortiguación diseñados para responder a las exigencias de largas distancias. Lo que comenzó como simples suelas de goma ha evolucionado hacia soluciones basadas en ingeniería de materiales y sistemas de retorno de energía.
Una de las innovaciones que cambiaron las reglas del juego es Infinergy, el primer poliuretano termoplástico expandido (eTPU). Este material desarrollado por la empresa BASF, es la base de la tecnología Boost utilizada por Adidas en cientos de sus modelos especiales para running, basketball y senderismo. A diferencia de la espuma EVA tradicional, el Boost se compone de miles de cápsulas que retienen aire, logrando que la entresuela actúe como un resorte que devuelve energía en cada zancada y mantiene su rendimiento.
En la búsqueda de mayor sostenibilidad, BASF ha presentado recientemente la plataforma Elastollan GripTec. Esta nueva solución de poliuretano termoplástico (TPU) para suelas permite reducir la huella de carbono en un 41% durante la etapa de fabricación al sustituir al caucho convencional. Además de su menor impacto ambiental, esta tecnología ofrece una resistencia al deslizamiento comparable a la del caucho y una mayor durabilidad, adaptándose a las necesidades del running competitivo.
Según el International Journal of Sports Medicine y la revista Scientific Reports, estas tecnologías se han estudiado en corredores recreativos y entrenados, demostrando mejoras consistentes en la eficiencia y el esfuerzo metabólico durante la carrera. Las investigaciones analizaron modelos comerciales de las principales marcas deportivas del mundo y concluyeron que el calzado que incorpora espumas avanzadas tiene un impacto real y medible en el rendimiento y la biomecánica de cada zancada.
Si bien la elección del calzado influye desde un punto de vista técnico y biomecánico, la experiencia de correr —entendida como confort, sensación de seguridad y disfrute— es un factor clave para mantener el hábito deportivo al generar bienestar. En este sentido, el calzado se convierte en el principal nexo entre el cuerpo y el suelo, influyendo tanto en cómo se distribuyen las cargas durante la carrera como en la percepción global de la actividad.
“Un calzado adecuado permite una distribución más equilibrada de las cargas y presiones, lo que es fundamental para reducir el estrés sobre articulaciones como tobillos, rodillas y caderas”, explica Astrid Stotz, Coordinadora de Gestión de Salud Corporativa de BASF Chile. La especialista agrega que “la ciencia aplicada al deporte actúa también como una herramienta ergonómica que nos ayuda a correr de forma más saludable y eficiente, optimizando el rendimiento, pero al mismo tiempo favoreciendo una experiencia más cómoda y placentera, lo que es clave para evitar lesiones y periodos prolongados de recuperación”.
Desde esta mirada, un buen calzado no solo contribuye a mejorar parámetros físicos, sino que también potencia la adherencia a la práctica deportiva en el largo plazo. Por ello, los expertos subrayan que su elección debe ser personalizada, considerando aspectos como el tipo de pisada, el peso del corredor y la superficie de entrenamiento. Utilizar un modelo inadecuado no solo compromete el desempeño, sino que también incrementa el riesgo de lesiones por sobreuso y puede afectar negativamente la experiencia deportiva.