Los recursos marinos tales como mariscos, algas y peces son un patrimonio nacional de gran relevancia, tanto para la biodiversidad como para la economía del país. En Chile la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) es el organismo encargado de cuidar los recursos para asegurar su sustentabilidad. Esta labor implica múltiples desafíos, comenzando por conocer la biología y ecología de las poblaciones marinas. A ello se suma la coordinación entre las autoridades y el sector pesquero, principalmente buzos y recolectores de orilla.
Pero resguardar más de 4.000 km de costa no es tarea fácil; y probablemente hoy sea incluso utópico. Los recursos disponibles para estas labores son limitados. La evaluación biológica se ha visto progresivamente restringida por falta de financiamiento, y la fiscalización — clave para prevenir la pesca ilegal — se vuelve cada vez más desafiante.
Sin datos biológicos actualizados resulta muy difícil, e incluso imposible, establecer medidas de manejo apropiadas como vedas o tallas mínimas de extracción, que permitan un uso sostenible de nuestros recursos. Es importante destacar que recursos como el choro zapato, machas, locos y algas, mueven más de US$1.600 millones anuales y generan más de 130 mil empleos, lo que puede llegar a representar hasta el 30% del empleo en regiones.
Desde esa perspectiva, no podemos administrar el mar a ciegas. Sin información ni fiscalización suficientes estamos avanzando hacia el colapso de las pesquerías. Y si eso ocurre, Chile no solo perderá biodiversidad, sino también empleo, desarrollo y soberanía alimentaria.