Aunque la ciencia descubre cada vez más planetas lejanos que podrían albergar vida, lo cierto es que -por ahora- la Tierra sigue siendo el único lugar donde los seres humanos podemos vivir plenamente. De ahí surge la urgencia de cuidarla mejor.
Durante varios días, la misión espacial de sobrevuelo lunar Artemis II mantuvo al público expectante, atento no solo al bienestar y la experiencia cósmica de sus tripulantes, sino también a los hallazgos que pudieran lograrse como resultado de esta exploración y a las imágenes compartidas desde el espacio.
Para muchos expertos, esta primera misión tripulada del siglo hacia la Luna marcó el inicio de una nueva era de exploración más allá de la atmósfera terrestre. Pero, al mismo tiempo, también nos invita a valorar lo que tenemos en la Tierra: un punto de vida en medio de la inmensidad del Universo.
Al respecto, la astrónoma Teresa Paneque reflexiona que, aunque se han detectado más de seis mil exoplanetas (fuera del Sistema Solar) con características similares a las de la Tierra -como tamaño, densidad o incluso temperatura-, estos se encuentran a millones de kilómetros de distancia, lo que los descarta como alternativas para la vida humana: “Las magnitudes y distancias del Espacio hacen imposible que podamos viajar a esos planetas. Nos tomaría miles o millones de años llegar a los más cercanos, y eso sería contando con tecnología que al día de hoy no tenemos”, explica Paneque.
Por eso, la también escritora y divulgadora científica resalta la importancia de proteger el planeta en que vivimos: “La Tierra es el único lugar donde los humanos podemos vivir plenamente, disfrutar, respirar, existir… y cohabitar (…). La Tierra ha pasado por diversos tipos de extinciones masivas, por distintas razones. En el caso de los humanos sería una lástima que esa extinción se produzca justamente por nuestras acciones, como, por ejemplo, la desestabilización de nuestra atmósfera producto del cambio climático, las guerras y la violencia interna”, puntualiza.
Coincide con esta mirada Silvana Espinosa, experta en Ecosistemas y Clima de Greenpeace Chile, quien añade que la reciente exploración espacial también viene a recordarnos lo relevante que es poner a la Tierra en el centro de los esfuerzos científicos. “Sin duda, los esfuerzos espaciales de algunas potencias son relevantes para la generación de conocimientos, pero también es importante recordar que hay ecosistemas mucho más cerca que la Luna, como los fondos marinos, que necesitan más comprensión para poder ser mejor preservados”, ejemplifica la geógrafa de Greenpeace.
En este sentido, Espinosa destaca la importancia de fortalecer el apoyo a la investigación científica en todo el mundo, especialmente en un contexto marcado por la crisis climática. “Contar con más recursos para monitorear nuestros océanos, glaciares, bosques, atmósfera y biodiversidad resulta fundamental para comprender con mayor precisión los impactos del calentamiento global, anticipar riesgos y diseñar respuestas eficaces. Invertir en ciencia no es un lujo ni una opción secundaria: es una condición indispensable para proteger la vida y construir soluciones sostenibles a escala planetaria”, asegura la vocera de la organización ambientalista.
A nivel nacional, este desafío también exige decisiones coherentes y políticas públicas ambiciosas. “Por eso resulta grave que el gobierno haya retrotraído los 43 decretos ambientales que avanzaban en mayor protección para especies en peligro, ecosistemas críticos y normas clave para la salud del planeta y de la población”, comenta Espiniosa, y enfatiza que pese al compromiso del gobierno de reingresarlos todos estos decretos, sólo 5 han avanzado (4 que están siendo revisados hoy en Contraloría y uno que ya fue aprobado por el órgano revisor).
En tiempos de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, debilitar herramientas de resguardo ambiental significa ir en la dirección contraria a la evidencia científica y a las necesidades urgentes del país. Después de todo, tal como reflexiona Teresa Paneque, la curiosidad y la exploración son valores fundamentales de la especie humana, pero “si queremos seguir explorando y queremos seguir aprendiendo, es importante que cuidemos nuestra base y nuestra base siempre va a ser el planeta Tierra”.

