Estudiantes destacan el impacto físico, mental y social de este deporte, que suma cada vez más adeptos en la universidad gracias al apoyo del programa Vive Salud de la DAE.
La lucha de brazos, tradicionalmente vista como un desafío informal, hoy se posiciona como una disciplina deportiva en crecimiento dentro de PUCV. A través de un taller impulsado por estudiantes y respaldado por el programa Vive Salud de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE), esta práctica ha ganado espacio como una alternativa de bienestar integral.
Uno de sus principales impulsores es Álex García, líder del taller, quien comenzó su camino hace tres años. «Partí desde cero, sin nociones de lo que era la disciplina», recordó. Su avance fue rápido, pues en 2023 obtuvo el tercer lugar en su primer campeonato nacional en Santiago, marcando el inicio de una trayectoria que hoy suma 15 competencias.
Entre sus hitos más destacados, mencionó su participación en el Panamericano 2025 en Buenos Aires, donde representó a Chile con un positivo desempeño. Su más reciente logro fue la clasificación, el pasado 18 de abril, a un campeonato sudamericano. «Las competencias se dividen entre nacionales y regionales a lo largo del año, y todas apuntan a demostrar nuestras habilidades», explicó.
La experiencia, dijo, va más allá de lo competitivo. «He podido recorrer distintas regiones y conocer a otros deportistas. Es una disciplina que ha ido tomando fuerza en Chile, y la invitación es a que más personas se sumen».
Ese llamado encontró eco en estudiantes como Agustín Mendoza, de Tecnología Médica, quien llevaba tiempo interesado en este deporte sin saber dónde practicarlo. «Hace más de un año quería entrenar, pero no sabía que existían equipos», contó. Su ingreso al taller fue casi casual, cuando «un día hablé del tema en la universidad y me encontré con Álex. Conversamos más de una hora y me uní de inmediato».
Para Mendoza, la lucha de brazos se ha transformado en parte de su rutina y estilo de vida. «Lo que más me motiva es el desestrés. Me impulsa a comer mejor, a estar más saludable y a conocer gente. Lo tiene todo», afirmó. Además, destacó su impacto en el ámbito académico. «Me despeja totalmente y me ayuda a volver más concentrado a mis estudios».
Una visión similar comparte Ignacio Brito, estudiante de Licenciatura en Biología, quien valoró el taller como una instancia para canalizar energía y reducir el estrés. «Es un ambiente sano, donde uno aprende y mejora poco a poco. Aunque algunos creen que es peligroso, no lo es si se practica con la técnica adecuada como lo hacemos nosotros», explicó.
Desde otra disciplina, Mauro Arias, estudiante de Licenciatura en Física, practicante de powerlifting y monitor del gimnasio de Curauma, destacó los beneficios físicos del deporte que apoya su entrenamiento.
«Fortalece mucho el antebrazo y complementa mi entrenamiento. Además, ayuda a liberar estrés y a estar más concentrado en los estudios», comentó. Aunque reconoció que puede ser exigente, ya que «a veces no puedo ni escribir en el celular» lo considera parte del proceso, pues «es una ganancia, solo suma».
El taller se desarrolla con implementos especializados que garantizan la seguridad de los participantes, como mesas con almohadillas, correas (straps), agarraderas y cojinetes para proteger codos y muñecas. La técnica también es clave porque el movimiento involucra todo el cuerpo, evitando lesiones como desgarros o fracturas.
El taller se imparte en un espacio del casino ubicado frente a la biblioteca del Campus Curauma, facilitando el acceso para estudiantes interesados. Sus jornadas se realizan los días lunes, miércoles y viernes en un extenso horario de 12:00 a 16:00, el cual da la posibilidad de asistir con flexibilidad acorde a las clases.
El crecimiento de esta iniciativa ha sido posible gracias al respaldo del programa Vive Salud de la DAE. Su encargada, Elizabeth Jorquera, explicó que el apoyo incluye financiamiento, acompañamiento técnico y orientación en la implementación del proyecto.
«La lucha de brazos no solo es una actividad deportiva, sino también una instancia de encuentro, autocuidado y desarrollo de habilidades como la disciplina y el trabajo colaborativo», señaló.
Asimismo, destacó que este tipo de iniciativas se enmarca en los objetivos institucionales de la PUCV y su Plan de Desarrollo Estratégico 2023-2029, promoviendo el bienestar integral, la inclusión y la participación estudiantil.
«Buscamos fortalecer comunidades universitarias saludables y generar espacios que impacten positivamente en la calidad de vida de los estudiantes», agregó Jorquera.
De esta manera, la lucha de brazos se consolida como una alternativa innovadora dentro de la vida universitaria, combinando deporte, salud y comunidad en un espacio que sigue creciendo y sumando nuevos participantes.