La muerte de un menor de edad en la Región del Biobío, por haber ingerido una hamburguesa posiblemente contaminada con Escherichia coli, genera preocupación por el peligro que significa comer alimentos mal cocidos.
Betsabé Gajardo, nutricionista de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes, entrega detalles sobre los alimentos más proclives a la aparición de la bacteria y recomendaciones en caso de presentar síntomas.
Gajardo indica que «existen varios serotipos de Escherichia coli, siendo el serotipo O157:H7 la cepa más conocida sobre brotes mundiales de diarrea sanguinolenta y Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)».
La experta sostiene que «esta afección se origina por la producción de toxina (toxina Shiga), que daña las células del intestino, provocando pérdida de agua y electrolitos. Las complicaciones incluyen daño gastrointestinal y lesión renal aguda».
La nutricionista advierte que la bacteria se encuentra en «alimentos cárneos crudos o poco cocidos, y que frecuentemente tienden a tener mayor manipulación, como las hamburguesas caseras. También se puede encontrar en hortalizas de hoja cruda o las ensaladas tipo ‘ready to eat’, y en lácteos no pasteurizados, pero con menos probabilidad».
Sobre la población que corre mayor riesgo en caso de ingerir alimentos mal manipulados, Gajardo afirma que se pueden expresar cuadros de mayor «gravedad en grupos de personas inmunodeprimidas, niños, personas mayores y embarazadas».
La aparición de Escherichia coli en alimentos mal cocidos está catalogada como una Enfermedad de Transmisión Alimentaria (ETA). Al respecto, Gajardo dice que se «tiende a presentar síntomas al tercer día post exposición, con dolor abdominal intenso, diarrea acuosa que progresa a diarrea sanguinolenta (colitis hemorrágica), vómitos y ausencia de fiebre». De presentarse estos signos, se debe consultar inmediatamente con un especialista.
¿Cómo prevenir la ingesta de alimentos expuestos? Gajardo afirma que «siempre es relevante observar las condiciones de higiene del lugar y de la manipulación de los alimentos. Además, consultar si la hamburguesa es casera o es de algún proveedor externo, por ejemplo, comprada en estado congelado, ya que eso reduce su manipulación».