En un escenario marcado por el aumento de conflictos escolares, desmotivación y dificultades en la convivencia dentro de las salas de clase, un nuevo estudio pone sobre la mesa una alternativa concreta. Se trata de la robótica como herramienta para fortalecer habilidades sociales y reactivar el interés por aprender.
Una evaluación del programa RIEN de Fundación Kiri, Neuro UC y Fundación Mustakis, con la colaboración de Sigdo Kopper, evidenció que la participación en talleres de robótica genera mejoras significativas en la integración social de los estudiantes, con un aumento de +4,23 puntos. Esto se traduce en una mayor capacidad para trabajar en equipo, colaborar y adaptarse a dinámicas grupales, competencias hoy especialmente tensionadas en el sistema educativo.
El estudio, aplicado en cuatro establecimientos de la Región Metropolitana y comparado con un grupo de control, permite atribuir estos resultados directamente a la intervención. En paralelo, también se registró un aumento estadísticamente significativo en la motivación al logro (+0,30 puntos), reflejando mayor persistencia, orientación a metas y disposición a enfrentar desafíos.
El programa RIEN -Robótica Integral Educativa y Neurociencia- se basa en talleres donde los estudiantes resuelven problemas a través de la construcción y programación tecnológica en equipo, en un entorno que combina desafío, colaboración y acompañamiento constante.
«Hoy el gran desafío no es solo qué aprenden los estudiantes, sino cómo conviven y se relacionan en la escuela. La evidencia muestra que este tipo de experiencias permite avanzar justamente en esas dimensiones», sostiene Florencia Álamos, directora ejecutiva de Fundación Kiri.
Si bien el estudio también muestra tendencias positivas en autoestima, autorregulación y sentido de pertenencia, estos resultados no son concluyentes desde el punto de vista estadístico.
«Es clave que la neurociencia se involucre en las transformaciones educativas para lograr cambios reales, y RIEN, como un programa basado en evidencia y resultados, es prueba de que puede generar impactos concretos en el desarrollo de niños y niñas», explica Francisco Aboitiz, director de Neuro UC.
En un contexto donde la convivencia escolar se ha instalado como una urgencia país, los hallazgos abren una discusión relevante sobre el rol de metodologías activas e innovadoras en el sistema educativo, enfatiza Álamos y agrega: «Más allá de la tecnología, el foco tiene que estar en cómo generar experiencias que vuelvan a conectar a los estudiantes con el aprendizaje y con otros».
Por su parte, Domingo Errázuriz, director ejecutivo de Fundación Mustakis, concluye que «la colaboración público-privada es clave en este proyecto, no basta con los esfuerzos individuales para impulsar proyectos educativos que buscan levantar evidencia y lograr un cambio sistémico, por lo que es fundamental apostar por iniciativas que promuevan el desarrollo integral y pongan en el centro a la persona, desde lo cognitivo hasta lo social y emocional».