En el marco del Día del Nutricionista, el diagnóstico es claro y preocupante. Tal como advierten especialistas, Chile enfrenta un alza sostenida en malnutrición por exceso en todos los grupos etarios. Las cifras de sobrepeso y obesidad siguen creciendo, configurando una verdadera epidemia que impacta tanto a niños como a adultos.
Las consecuencias ya son visibles: aumento de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y patologías renales, estas últimas con un alto costo para el sistema de salud. La carga de enfermedad seguirá creciendo si no se actúa con decisión.
El desafío es complejo y no puede recaer solo en la intervención individual. Se requieren políticas públicas efectivas, transversales y multisectoriales que permitan prevenir y abordar este problema estructural. Combatir la obesidad implica articular esfuerzos desde la educación, la salud y la industria alimentaria.
Al mismo tiempo, el rol del nutricionista se expande hacia nuevas áreas como la innovación alimentaria, la gestión, el deporte y el envejecimiento, sin abandonar espacios clave como la atención primaria y la nutrición clínica.
Hoy, más que nunca, avanzar en una estrategia integral es una urgencia país.