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Día Mundial de la Salud Mental Materna: las señales que pueden anticipar la depresión posparto y cómo actuar a tiempo

Especialistas advierten que los trastornos del ánimo y la ansiedad presentan alta prevalencia durante el embarazo y postparto, con síntomas que pueden iniciarse en la gestación y afectar el vínculo madre-hijo. Llaman a reforzar la detección temprana y el acceso oportuno a apoyo.

Cada 6 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, fecha que busca visibilizar los riesgos físicos y psicosociales que pueden afectar a las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto, junto con reforzar la importancia de la detección precoz y el acceso oportuno a atención.

Según explicó Aline Orellana, directora del Centro de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad UNIACC, los principales cuadros que afectan a las mujeres en esta etapa corresponden a la depresión perinatal y los trastornos ansiosos.

“Se estima que entre un 10% y un 15% de las mujeres pueden desarrollar depresión posparto durante el puerperio, cifra que puede aumentar entre un 12% y un 25% en primigestas, e incluso alcanzar hasta un 35% en grupos de mayor riesgo. Además, es importante considerar que cerca del 50% de los casos de depresión posparto se originan durante el embarazo o incluso antes”, aseguró.

La especialista agregó que “la sintomatología ansiosa también presenta una alta prevalencia en este período perinatal. Estudios locales que se han hecho en atención primaria han identificado niveles elevados de síntomas ansiosos, entre un 41,3% y un 44,3%”.

Respecto de las señales de alerta, Orellana explicó que “puede notarse menor sensibilidad materna, menor sincronía en la interacción madre-hijo y mayor predominio de emociones negativas”. También advirtió que pueden aparecer signos como tristeza persistente, llanto frecuente, inseguridad frente al rol materno, percepción de escaso apoyo, dificultades para dormir incluso cuando el bebé descansa y una sensación de desconexión emocional con el recién nacido.

Sobre los factores de riesgo, la profesional detalló que “mujeres con menores ingresos y en contextos de mayor vulnerabilidad reportan hasta tres veces más riesgo de desarrollar una afección de salud mental como depresión posparto en esta etapa”.

También aclaró que existen factores emocionales y relacionales que aumentan el riesgo de desarrollar sintomatología en este período. “Como la insatisfacción frente a la relación de pareja, el embarazo adolescente asociado a mayor riesgo de depresión durante la gestación, el bajo apoyo social percibido, los antecedentes personales o familiares directos de enfermedades mentales, los acontecimientos vitales estresantes, la violencia doméstica y el embarazo no deseado”, indicó.

En cuanto al acceso a la atención, Orellana destacó avances en políticas públicas como Chile Crece Contigo y la cobertura GES para la depresión posparto, aunque reconoció brechas persistentes. “Se han fortalecido la pesquisa temprana y la derivación; sin embargo, aún existen limitaciones en los tiempos de espera, la disponibilidad de horas y la frecuencia de la psicoterapia en la atención primaria”, señaló.

Respecto del impacto en el vínculo con el bebé, la psicóloga advirtió que “se ha comprobado que existe una asociación entre la depresión materna y las dificultades de la interacción madre-hijo/a, lo que se refleja en las fallas en el ejercicio de una adecuada parentalidad, baja sensibilidad materna y mayor hostilidad en el encuentro entre la madre y su bebé”.

Además, enfatizó que “se ha descrito una mayor incidencia de apegos infantiles inseguros en madres deprimidas y se reportan más efectos negativos en el vínculo mientras más severa y crónica es la depresión de la madre”. Sin embargo, subrayó que “cuando las madres reciben tratamiento, se observa una mejora significativa en la sensibilidad materna y cooperatividad infantil, así como una disminución de riesgos vinculares”.

Adicionalmente, entregó recomendaciones a las madres que están atravesando algún tipo de síntomas en esta etapa. “Lo primero es no minimizar lo que está sintiendo. Es importante entender que la ansiedad, el agotamiento o la tristeza en el postparto son experiencias relativamente frecuentes, pero eso no significa que deban enfrentarse en soledad”, señaló.

“En algunos casos, puede tratarse de lo que se conoce como ‘baby blues’, que corresponde a un estado transitorio de mayor sensibilidad emocional, llanto fácil o inestabilidad anímica que suele aparecer en los primeros días después del parto y remitir de forma espontánea. Cuando estos síntomas son más intensos, persisten en el tiempo o interfieren con el bienestar y el funcionamiento cotidiano, es importante buscar apoyo”, añadió.

Finalmente, hizo un llamado a incentivar factores protectores “Es fundamental buscar y activar redes de apoyo cercanas, como la pareja, familia o personas significativas, e involucrarlas en el cuidado y acompañamiento, especialmente en los procesos de crianza y en las terapias. Pedir ayuda y compartir lo que se está viviendo es un paso clave para el bienestar tanto de la madre como del bebé”, afirmó.

 

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